miércoles, septiembre 18, 2013

En donde se narra los desafortunados sucesos que llevaron al viejo G a rescatar del cajon del olvido su vieja Netbook CQ10, y en donde reflexiona de forma altanera acerca de la inseguridad de uno de esos paises, abandonados no por dioses ni por demonios, sino por sus habitantes.



La pelicula sueca se llama Sebbe: es una de esas pelis en las que el prota es un adolescente un poco lerdo, y lo muestra atravesando un periodo de estupidez casi absoluta. La historia es irrelevante, y el final desabrido; después ochenta  minutos lo único que deseas es darle una patada en los huevos a Sebbe y olvidar por completo la historia. También es una de esas películas que a cierto tipo de bloggers les encanta ensalzar hasta el hastío, sacan su pequeña libreta de tapas negras, con resorte, por supuesto, y comienzan a repasar apenas conteniendo la sialorrea, la lista de adjetivos reservados para estas situaciones; Brutal, estremecedor, fascinante, etc. Declararan la peli como una jodida obra maestra y a continuación escribirán una reseña negativa de alguna peli normal, de esas de entretenimiento puro y sin "aspiraciones artísticas". Exprimirán, aporreando las teclas, todo el desden que sienten por el mundo y después se marcharan orgullosos, con el horizonte infinito frente a ellos, para ser un poco mas infelices en la interminable lejania.

He leído a ese tipo de bloggers, me han acusado de ser ese tipo de blogger. Sé de que hablo. Pero en esta ocasión me asiste algo de razón. La culpa es de Sebbe, ese estúpido y cobarde adolescente sueco, su desabrida y onanista madre, y todos los que le rodean. Tambien es culpa de Peña, del la seguridad de Ciudad Universitaria, del rector, del pendejete de Chong y de las pobres putas que los parieron a todos y cada uno.

Mientras Jan y yo veíamos la absurda película sueca, algún, o algunos seguramente, aprovechando la lluvia pertinaz que nos asola, rompieron el cristal de la puerta trasera de mi auto, con mas fuerza que maña, retiraron el cristal sin demasiados problemas ya que la pélicula anti-asalto resistio admirablemente, ni un solo pedazo de vidrio se astillo creando un borde afilado que pudiera cortar a los malandros. Acto seguido, extrajeron, mochila, con laptop, camara digital, GPS, y reproductor de MP3, también una chamara de pana de color café, fea como el carajo y que nunca me pongo, por supuesto, en el colmo del cinismo abandonaron el libro que leia en ese momento: Criadas y Señoras, el cual permaneceia sobre una pequeña capa de cristales con forma de cubo sobre el asiento trasero, dirigiéndome una media sonrisa.

Primero, observe a mi alrededor y me encontré con el cristal recubierto por la pelicula casi completo. Después, conteniendo la frustración, busque en los alrededores una cámara de vigilancia que no estaba ahí. Mentalmente me maldije por ser tan confiado, y por creer que en Ciudad Universitaria esas cosas no pasan. Resignados decidimos ir a cenar, y al Office Max,  a comprar cinta para sellar el agujero y evitar que la lluvia siguiera entrando por el hueco que dejo el cristal roto. Hasta que dentro de la tienda caí en cuenta de que la tarjeta SD de la camara, a diferencia del disco duro de la computadora, y del disco duro externo que llevaba en la mochila, no estaba encriptada. Las información de la cámara es confidencial. Era inevitable, tenia que levantar una averiguación previa. Puta madre, no pensaba hacerlo, estaba seguro de que nunca detendrian a los responsables, y la denuncia solo seria una perdida de tiempo, sin embargo, debido a lo delicado del contenido de la camara debia de hacerlo. Vaya mierda.

Cerca de las 21:00 hrs logramos llegar a la agencia del ministerio publico. Al parecer en locatel no saben que existe una agencia especializada para "asuntos universitarios", y en primer lugar nos enviaron a una que no correspondía,  llegamos y la agencia estaba casi desierta, solo una persona antes que yo, y aun así tardamos casi cinco horas en completar el proceso; entrevista por el MP, entrevista por Policía Judicial, inspección Ministerial en el lugar de los hechos en compañía del "Representante Jurídico" de la universidad... todo ello para obtener el numero de Averiguación previa y una contraseña formada por números consecutivos para desde internet saber en que estado se encuentra la investigación, que de antemano sé que es inutil, o mas bien inexistente. 

PS.

¿Y cual fue la valiosa lección acerca de la vida que aprendí tras este asunto? Pues que en este país ni siquiera frente al Centro Cultural de La Universidad puedes estar seguro. Si, reconozco que el coño de la madre de Peña poco tiene que ver con este asunto, sin embargo, si hay que mentar la madre de alguno, que sea la de el. Por toro lado, también estoy consciente de que el exceso de confianza propicio el robo, pero al fin y al cabo, ese exceso de confianza, literalmente, ya lo he pagado. Lo bueno, es que estreno Lap. Lo bueno es que nada mas fueron bienes, nada insustituible, sin embargo,  es cuando comienzan a dar vueltas por mi cabeza las leyendas urbanas de violaciones y homicidios en C.U. ... 





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