lunes, febrero 15, 2016

Lo que no te mata te hace más fuerte (2015) David Langercrantz.



Mikael Blomkvist ha caído en desgracia: de forma inexplicable su reputación parece tambalearse mientras la revista Millenium ha sido víctima de la compra hostil de buena parte de sus acciones y en pro de la rentabilidad sus nuevos dueños están a punto de convertirla en teleguia. Mientras tanto, Hans Balder, un genio de la informática y pionero en el desarrollo de la inteligencia artificial, se ve envuelto en  una conspiración industrial mientras intenta obtener el cariño de su hijo autista. Al fondo, muy al fondo, Lisbeth Salander, la chica del dragón tatuado, encabeza un ataque informático de gran escala en contra de la infame NSA…

Muerto el padre… ¿Nietzsche que culpa tiene?

Sabemos del suicidio de Stieg Larsson, y la decisión de su familia de convertir en una franquicia la serie de Millenium. Malos antecedentes para empezar a leer un libro, más aún si se trata de una saga carismática de literatura chatarra, no, no lo escribo con desdén, pero así son  las cosas. No han pasado treinta paginas y la nueva saga ya desprecia a Apple (¡bien!), una seudo inteligencia artificial supera la prueba de Turing, se emplean de forma incorrecta términos linuxeros básicos (¿Root? esto es android?) se confunde la recopilación de cuentos de Isaac Asimov (ver http://goo.gl/jAs6Lu) Yo Robot con una novela y se le endilga a la Salander identificarse con una heroína de Marvel víctima de violencia domestica, por si fuera poco la traducción no ayuda, el traductor recurre con insistencia a las españoladas (moco de pavo, como la copa de un pino, agua de borrajas) demostrando muy poca imaginación a la hora de interpretar el idioma original.
El autor, lejos de concentrarse en desarrollar una novela de misterio con ligeros toques tecnológicos parece querer escribir una novela de ciencia ficción convirtiendo a Lisbeth Salander en una Molly (ver Neuromante http://goo.gl/OBZaTS) descafeinada. La puesta es elevada y el autor la pierde, las intrusiones hackeriles de Lisbeth en ningún momento recuerdan a las que el señor Gibson narra en su elaborado universo en que el ciberespacio es una alucinación consensual, (lo que le convierte en una realidad inteligible para el lector promedio y convierte las incursiones de los hackers en espectaculares puestas en escena en un mundo virtual), Salander, incursiona como una maestra en la intranet de la NSA, y al lector le da igual, no hay emoción en imaginarla frente al teclado corriendo “programas”...  sin una razón aparente el autor da marcha atrás, sin terminar de desarrollar esa subtrama, y convirtiendo a Lisbeth en una especie de madrastra para un niño savant, con la mención obligada de Oliver Sacks (ver http://goo.gl/bFWG1G)... al tiempo que Mikael parece caer en desgracia, ahogado por el periodismo digital las nuevas generaciones lo consideran anticuado, nos dice el autor, sin considerar su inmensa reputación como periodista de investigación que Mikael se ha forjado por merito propio... y por si fuera poco, el titulo del libro, un guiño al estilo Larsson con relación al contenido es inadecuado y casi ofensivo, tan solo es útil para demostrar lo poco que el nuevo autor conoce a los personajes.

***

Disfruto de un buen pedazo de literatura chatarra tanto como cualquiera, pero, como continuación de la saga de Millenium este libro fracasa con estrépito, y se echa, mucho, en falta al padre literario de la Salander,  la incapacidad del escritor mercenario para explotar a los personajes de Larsson solo se puede explicar por su falta de talento.  Mierda fresca.

Tal vez te interese:

Los hombres que no amaban a las mujeres, (2005), Stieg Larsson

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Millenium 2, 2008), Stieg Larsson



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios alimentan este blog, el pobre esta muy flaco, así que si no te apetece ver un famélico blog mas deambulando siniestramente por la web ¡comenta!