domingo, agosto 29, 2010

Porno, Irvine Welsh

¿Quien no recuerda aquella canción de Iggy Pop, sonando a tope mientras el viejo Spud, y el cabrón de Renton huían a toda velocidad con el producto de algún pequeño hurto realizado para comprar un poco mas de heroína? ¿Quien no recuerda aquella patada en los cojones con la que iniciaba la peli, aquel escoge la vida que se antojaba tan contestatario, aquel escoge la vida que con un porrito de por medio te daba por citar a tiempo y destiempo? Joder, como han pasado los años. Mucho tiempo después de ver la película me entere de que existía la novela, y la leí con gran apetito. No me decepciono y junto con El club de la Pelea, se convirtió en mi dupla Novela/Peli favorita, hubo semanas en que no podía dejar de verlas una después de la otra. Sin parar.
Y los Dioses (esos Dioses que son tan hijos de puta) pusieron en mi camino otra costosa edición de Anagrama, con el nombre del señor Welsh en la portada... y por mas que espere a que el precio bajara, no lo hizo, no lo hizo hasta que desesperado compre el penúltimo ejemplar que quedaba en mi librería habitual. El precio bajo a la siguiente visita. Vaya putada.
Diez años después
No es lo mismo Trainspotting que porno, ambas novelas nos muestran a lºos mismos personajes pero con diez largos años de diferencia, por fin podremos saber en que se gasto el dinero robado ese sinvergüenza de Renton, que ha pasado en estos años con Spud, el narcisista de Sickboy, el impresentable pero jodidamnete divertido Begbie, y otros que en contra de todos los pronósticos han sobrevivido a una sobredosis, al VIH, a la cárcel, y a toda la mala leche que suele rodear al junkie promedio.
Esta novela lo tiene todo, sexo, drogas, y... ¿eurotecno?, bueno, casi todo, pero sobretodo nos trae de vuelta a todos estos personajes inolvidables e ntroduce algunos nuevos; como Nicole Fuller Smith, trabajadora de la industria del sexo (puta) en sus ratos libres y estudiante universitaria de tiempo completo, obsesionada con la fama, al mismo tiempo no muestra un poco la mente torcida de Sickboy, Sickboy venido a mas, como joven empresario de Leith, y Director, Guionista y Actor de porno aficionado. Y por supuesto el cabrón de Renton, dueño de un club en Amsterdam... y el final, el final en el que intervienen Begbie y Sicky, cierra la trama con broche de oro, pero dejando los detalles a la imaginación del lector de una forma que no puede ser mas satisfactoria. Enteramente recomendable.
Lo único malo de este libro es la edición de Anagrama, una edición en rustica que no vale lo que cuesta, que sin embargo se acaba pagando por la calidad del texto y por la satisfacción que nos da el pasar los pedazos de árbol muerto entre nuestros dedos, sin embargo, en cuanto bajen un poco de precio los lectores de tinta digital...

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