jueves, octubre 28, 2010

The Acid House (1998), Paul McGuigan

A menudo ocurre que cuando escucho, veo o leo, algo por primera vez y me gusta, esa es la versión que hago mía, y que recuerdo siempre como referencia, y no me importa si no se trata de la versión original estrictamente hablando. Y ya sé que como cansan las comparaciones, pero también estoy consciente de que son inevitables...

Recién he leído la colección de cuentos titulada en español Acid House, ahora me encuentro con los tres relatos guionizados por Irvine Welsh y llevados al cine por Paul McGuigan, que nos presenta tres cuentos The Granton Star Cause, A Soft Touch y The Acid House.
Y... como dice el sobrino favorito de la tía petunia... ¡es hora de golpear!

La primera historia en papel cumple e incluso sorprende, a la hora de llevarla a la pantalla queda a deber, dejando de lado lo difícil que debe ser conseguir una buena actuación de una mosca animatronica, el espectador permanece mas o menos impasible antes las vicisitudes del protagonista, y simplemente no se involucra en la historia, dejando de lado los momentos mas brillantes del cuento simplemente por que la mosca no actúa, y la verdad es que Dios también deja que desear, ya que nunca despierte la sensación de irrealidad y cinismo que en el cuento se logra con facilidad.




La segunda historia, transcurre frente a nuestros ojos sin pena ni gloria, no experimentaras la impotencia e ira reprimidas del protagonista ante los atropellos que sufre, ni mucho menos le compadecerás por estar destinado a ser un pobre diablo por el resto de sus días, ni sentirás cierta frustración porque el ha elegido serlo.
En cuanto a la tercera historia, que al leerla me pareció un giro de tuerca tendiente a la ironía de aquel cuentista clásico de Bradbury (el bebe asesino, en El país de Octubre), simplemente no acaba por despegar, una vez mas los artilugios animatronicos no ayudan, te quedas con la sensación de que el bebe debió ser defenestrado de un séptimo piso, por su propio padre de preferencia, y todos los espectadores lo hubiéramos disfrutado más... Y el cambio del final no es nada afortunado.
Tampoco se trata de un bodrio inmundo que solo una piara de cerdos pueda disfrutar, pero la podrás ver con un lejano escepticismo, ya que las situaciones que funcionan muy bien en papel llevadas a la pantalla distan de ser efectivas, y lo que es peor, no se percibe ese crudo sentido del humor que hace de las historias escritas algo tan deliciosamente memorable, y se pierde parte del encanto a la hora de reflejar situaciones grotescas que en la prosa de Welsh son originales, a la hora de llegar a la pantalla no logra ningún resultado afortunado.

Resumiendo: si has leído el libro mejor no te acerques a esta peli, si eres de los que se quedo con ganas de mas de Trainspotting, tampoco lo hagas, ya que, como dice el poeta de los enormes dientes postizos; No hay nostalgia peor, que añorar lo que nunca jamas sucedió..." Del montón.

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