domingo, octubre 31, 2010

Escoria, Irvine Welsh.

1. Las reglas son las mismas.

Es policía, adicto, sexista, homofóbo, acostumbrado a la violencia, pero no carente de labia o inteligencia, desprecia a sus superiores y a sus compañeros de trabajo, además de ser racista, consumir marihuana, cocaína, anfetaminas, tabaco, alcohol y otras drogas en cantidades industriales, es adicto al porno duro y al sexo; usa a mujeres confundidas y vulnerables para después tirarlas como un papel lleno de mierda. He intenta destruir el matrimonio de su unico amigo tan solo para tirarse a la mujer de este. Por si no fuera suficiente pertenece a una logia masónica y ha jurado fidelidad a la reina. Todo en el mismo empaque. Les presento al sargento Bruce (Robbo) Robertson, protagonista de Escoria.

Robbo, en su papel de sargento de policía, es designado para investigar el brutal homicidio de un periodista negro, hijo de un diplomático de Ghana, al que han encontrado muerto y ha sido golpeado por un martillo hasta fracturarle el cráneo. Aunque al bueno de Robbo le trae sin cuidado la relevancia del asunto, si que le interesa mantenerse a la cabeza para el puesto de inspector que próximamente se creara, así que podremos observar como maniobra, driblando entre su escaso interés por la resolución del caso, la opinión de la comunidad negra, de sus superiores y la campaña personal de desprestigio que emprende contra sus posibles competidores, todo ello mientras bebe, inhala, folla, e investiga de vez en cuando.


2. Taenia Solium.

Sin embargo, no todo es felicidad en la vida del viejo Robbo, desde hace tiempo presenta un sarpullido que poco a poco se extiende del pubis al periné, y que no parece responder al tratamiento convencional que le otorga un médico mas bien distante, además el simpático Robbo ha sido infestado por una Taenia Solium, que se sujeta firmemente a sus tripas mientras con lentitud va cobrando consciencia, y para cerrar la trilogía su mujer lo ha abandonado... la navidad esta cerca y Robbo anda sin blanca...

T. Solium.

Y es la simpática solitaria que vive dentro de Robbo quien mas ayudara a comprender a este viejo hijo de puta; las reglas son las mismas, y la solitaria lo sabe cuando poco a poco nos desglosa los antecedentes de Robbo, y vuelve a este sádico y perdido cabrón un poco humano ante los ojos del lector.

3. A vuelo de teclado.

Si en el anterior libro de Welsh que he comentado ya mencionaba el porque me atrae su prosa, en este no puedo mas que reafirmarlo, a pesar de lo despreciable del personaje este acaba por sumirte en una especie de estupor mientras contemplas, con una media sonrisa o con una mueca de asco, sus estratagemas para seguir adelante, la forma en que se mea y se caga en el sistema del que forma parte, sin dejarse integrar por completo a los nuevos tiempos, representando una veta reaccionaria, pero con un fino sentido del sarcasmo, de la ironía, con un lenguaje escatológico y procaz, pasándose por los huevos (sudorosos y en descamación) a todo lo políticamente correcto sin la menor vergüenza, con un genial sentido del humor.

Brevemente nos encontramos con Begbie o Spud, pero desde la perspectiva policial, y no pude evitar pensar en Robbo como una Mezcla de Sickboy y Begbie hipervitamiando, pero todavía mas jodido y en la mas completa decadencia.

Hasta ahora Welsh es el único escritor que se puede permitir arrojarse de cabeza dentro del excusado de lo grotesco con una gran sonrisa en la boca, y volver de el sin estar cubierto de mierda. Imprescindible.

PS. Tal vez hiera algunas sensibilidades.

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