miércoles, octubre 13, 2010

Temporada de Zopilotes, Paco Ignacio Taibo ll

Hace mil siglos y dos días, cuando era un chaval insolente que gustaba de recorrer las librerías de viejo en el centro de la ciudad en lugar de asistir a clases, hace mil siglos y dos días cuando pasaba las mañanas sentado bajo el monumento a la revolución con un libro entre las manos, y un cigarrillo sin filtro entre los labios dejando pasar el día hasta la hora de volver a casa, hace mil siglos y dos días conocí a PIT ll, y me lo presento Héctor Belascoaran Shayne, de oficio detective, y la historia se llamo Días de combate. Y para esos momentos yo ya había leído a Nietzsche, y como joven e insoportable sabelotodo me toco los cojones que Belascoaran no, pero ese fue mi primer contacto con PIT ll.Y ahora mil siglos y dos días después nos volvemos a encontrar a través de un delgado volumen; Temporada de zopilotes, publicado por editorial planeta en el año 2002, y reeditado, sin duda gracias al interesante documental basado en esta narración que hace poco vio la luz en el History Channel, narra los acontecimientos que culminan con la llegada a la presidencia del infame Victoriano Huerta, el arquetipo del gran hijo de puta en México, y el reguero de cadáveres que va dejando a su paso hasta conseguir su objetivo, cadáveres entre los que se encuentran los del Presidente Madero, el vicepresidente, Gustavo A. Madero y un interminable etcétera. A lo largo de esta obra Taibo ll nos muestra como va cambiando la percepción que se tiene de la persona de Madero, desde la prensa "que muerde la mano que le quito el bozal" hasta el hombre de la calle para el que pasan desapercibidos las infamias y traiciones que deciden el destino de Francisco I. Madero, y es muy peculiar la forma en como durante estos diez días, cual viacrucis Madero se deja llevar hacia el panteón laico de México, pero no nos equivocamos el Madero que retrata Taibo no es aquel "apóstol de la democracia" que muchos se esfuerzan por perpetuar, se trata tan solo de un buen hombre que toma las decisiones equivocadas en circunstancias extraordinarias, pero en resumen es solo eso, un buen hombre que se equivoca en demasía. Mientras se avanza en la historia el lector no puede dejar de pensar en que se podría tratar de una novela, de una invención un poco trágica surgida tan solo de la imaginación del autor, a veces, incluso, te viene a la memoria Borges con esos pequeños cuentos en los que describe, como si fuera muy fácil, la trama completa de una novela en unas pocas paginas, y es que la lectura es ágil, la tensión aumenta gradualmente, y aunque ya todos sabemos como es que las cosas van a terminar, no podemos dejar de mostrar simpatía por Francisco I. Madero. Y si la pequeña figura de Madero nos urge a brindarle nuestro apoyo, la reacción que nos merecen otros personajes, como Henry Lane Wilson, embajador norteamericano que tras bambalinas contribuyo en buena medida a la caída de madero, es tan solo un ácido desprecio.Resumiendo, es un libro corto, con letra grande, imágenes escogidas cuidadosamente y de prosa ágil, en el que PIT ll no decepciona, recomendable.
PS. ¡Gracias Jan por el regalo!

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