martes, noviembre 30, 2010

Amorosos Fantasmas, Paco Ignacio Taibo ll


El asesinato  de el Ángel, amigo del detective y luchador profesional se entremezcla con el aparente suicidio de una adolescente cursi a la que encuentran muerta con un disparo en el pecho, en compañía del que presumen fue su novio que se ha volado la cabeza de un disparo. Al parecer han tomado al pie de la letra eso de «y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres...», y ella ha dejado como testimonio una cinta de audio en la que divaga acerca de la muerte..., el luchador tan solo ha dejado su cadáver con un disparo en la cabeza...

¿Amores que matan?

Y todas las muertes de esta novela, parecen vincularse con esa indefinible emoción, o extraño estado bioquímico si les place, que conocemos como amor, desde su concepción mas abstracta, a la mas ruin y puramente sexual, todo ello condimentado con una nada sorprendente ausencia de la muchacha de la cola de caballo (que es de «las que besan y luego se van»), y con un Belascoarán mas o menos abandonado no solo por ella si no por dos de sus compañeros de despacho, y que en un principio no  encuentra demasiados motivos, ni siquiera cuando pretende echar mano de sus sentimientos mas viscerales para continuar con la investigación.

A Vuelo de teclado.

Los mismos personajes, la misma prosa fácil que atrapa al lector y los diálogos ingeniosos de historias precedentes no logran los resultados de las obras precedentes, si la anterior «Regreso a la misma Ciudad...» impresiona por su calidad en esta novela corta el lector queda con la impresión de que algo le ha faltado, y de que por mucho se trata de la peor novela de la saga, sin que ello quite merito a su calidad individual no va mas allá de ser recomendable.

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