viernes, julio 22, 2011

En el Ministerio Publico.

¿Es bonito eso de hablar de ti mismo en tercera persona?, o ¿es un signo mayor de Esquizofrenia?. Recuerdo que tiempo antes, cuando era un adolescente remolón y que sufría con inexplicable regularidad de intoxicaciones etílicas agudas en compañía de varios condiscípulos del Colegio de Bachilleres, en los mas variopintos escenarios de la Ciudad de México, a uno de mis acompañantes, un tipo antiguo, filogeneticamente hablando, le daba por ponerse en contacto con la naturaleza y abrazar arboles, hablarles (ya sabes, hermano árbol, y todo eso), o conversar animadamente con sus zapatos, dentro de un microbús atestado, el punto es que; ¡nadie pensó en que ese pequeño retard crecería para convertirse en Al Gore! bueno, no es del todo cierto. Pero quiero que conste que también he reído con salvaje alegría tras amedrentar a una pareja de turistas gringos con la palabra Iwoa tatuada en la frente, y que siendo apenas un chavalillo de secundaria provoque el horror de una parejas de ancianos españoles con mi lenguaje y desparpajo, y también, ¿por que no decirlo? que disfrute a tope mientras me reía frente a sus arrugadas caras.
Por supuesto, el párrafo anterior tan solo tiene un objetivo. Recordarle a mi querido segundo lector que tanto me ha reprochado envejecer (antes eras cool, G!), que no siempre he vestido el traje de Cranky G, y tal vez de forma menos obvia, recordarme a mi mismo que este hacerse mayor sin delicadeza, es menos intenso de lo que quiero imaginar, que sé lo que es dormir desnudo, en cama y esposado; sirvan pues los siguientes parrafos como forma de terapia breve, o, mejor aun, autoengaño duradero.

G y el borracho de mierda.

Salgo del trabajo a las 8:00 a.m. Justo en ese momento, con la inocencia que me caracteriza hablo por teléfono con mi jefa para informarle que me retiro de la "oficina", a las 8:15 me encuentro dentro de mi auto, en alto total frente a un semáforo. A mi derecha se encuentra estacionado un tráiler. Por alguna razón fijo mi vista en el retrovisor, y observo como un auto viejo se vuela el tope que esta detrás de mi. A continuación un golpe, mi carro se estrella contra el tráiler estacionado, y el tipo que me ha chocado se pasa al carril de la izquierda, intentando darse a la fuga. Coloco mi auto frente al suyo, y me bajo del carro. Para este momento estoy muy encabronado.

El conductor que me acaba de chocar, un jovenzuelo de ventipocos años, también se baja, de inmediato olvido cualquier floritura y lo pendejeo, en seco, en ese momento tres hijos de puta mas bajan del carro. Para este momento es muy obvio que están ebrios. También es muy obvio que, a menos que tenga sangre cimeriana, y hasta el día de hoy no me haya enterado, no es probable que me pueda enfrentar a cuatro tipos al mismo tiempo, para mi fortuna, una patrulla se deja ver por el horizonte y le hago señas. Orillamos los carros. Alguna espectador bienintencionado me aconseja que aseguren al conductor antes de que los policías, lo cambien por alguno de sus acompañantes menos ebrio. Decido tomar a su caso, y al imbécil le suben a la patrulla.
Hablo al seguro. Para variar mandan a un ajustador competente. Y en lo que llegan parece que cientos de personas entre familiares y conocidos del inmundo borrachín se aglutinan a mi alrededor sugiriéndome llegar a un arreglo antes de llegar a la agencia del Ministerio Publico. Todos y cada uno me ofrecen algo, todos y cada uno son rechazados con mas amabilidad de la que merecen hasta que uno de las mas pendejos, me dice "No te hagas, si tu también andas borracho", tras lo cual le sugiero cierre el puto hocico y no diga mas estupideces, para este momento, decido esperar al seguro dentro de mi auto. Que falta me hace mi PSP.

El ajustador se presenta. Valora el daño en cerca de 30,000 pesos, poco mas de 2500 dolares. Decido darle la oprtunidad a los familiares de reunir el dinero antes de llegar a la agencia del Ministerio Publico, ¿Mis motivos? egoismo puro y duro, quiero evitar al MP a como de lugar. Sin embargo, no reúnen esa cifra, los familiares del borrachín de mierda, insisten, juran, suplican, firman pagares, y empeñan su palabra. No les creo. Entramos pues a las fauces del Ministerio Publico.

La médico legista certifica el estado de ebriedad del borracho inmundo. Yo, resistente como pocos, no presento lesiones, tampoco tengo ganas de fingir un Esguince Cervical, lo que quiero es volver a casa. Meterme en la cama y fingir que no paso nada, tal vez viajar en el tiempo y darle un par de tiros en el jodido ebrio antes de que aborde su vehiculo, pero nada de esto es posible. Asi que inicia la espera.

Hace no demasiado tiempo instalaron pantallas de muchas pulgadas en las agencias del ministerio publico del Distrito Federal, en ellas se muestra la información de las personas que se han puesto a disposición de estos abogadillos, en ellas, pues, se da fe de las víctimas antes de ser digeridas. Un poco de exhibicionismo caníbal, pero es mas divertido cuando tu no eres parte del menú, sin embargo, no hay opciones, hay que joderse.

No haré demasiado largo el cuento. Doce horas de espera en bancas incomodas de plástico, sin nada que leer, sin musica para escuchar, observando como los abogadillos incompetentes se divierten comiendo su propia mierda. Un poco mas de ruegos por parte de la familia, buscan generar empatia en un G que esta al borde del hastío. Más o menos a las ocho de la noche, doce horas después, abandono la Agencia del Ministerio Publico, a la mañana siguiente deberá esperar otras cuatro horas para que me devuelvan mi auto, y lo traslade la grúa a las incompetentes manos de Toyota, Satélite. Esa es otra historia.

Resumiendo.

Sin novedad en el frente:

1. Jovenzuelo Ebrio
2. Padres estúpidamente abnegados
3. Ministerio Publico incompetente.
4. G jodido.


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