martes, agosto 16, 2011

Experiencia de Usuario: Toyota Satelite, incompetencia garantizada.

Tras los terribles sucesos que ya he narrado con anterioridad, mi auto, mi fiel, y cansado Yaris, ingreso al taller de reparaciones de Toyota Satélite, grupo Alden. No era la primera vez, con una ingenua (pendeja) tenacidad he realizado todos y cada uno de los servicios semestrales en ese lugar ¿Por qué? Todo se lleva a lo increíblemente pesados que se han vuelto mis cojones mientras sigo haciendome mayor sin delicadeza, y la triste realidad es que como es la agencia de toyota que mas cerca queda del G-Bunker me parecía cómodo hacerlo de este modo; en cuestiones de infraestructura no hay peros, los peros inician con los recursos humanos. Y es que en esta agencia cuatro de cinco "asesores de servicio" son... ¿como decirlo, sin herir el ego de alguno?, pues, como es; son unos pendejos, y al decir esto no me refiero a que padezcan de alguna rara enfermedad que les de el aspecto crespo de un vello púbico, me refiero a que son casi patológicamente estúpidos, es decir rozan los bordes del retraso mental leve, lo que no les impide realizar las actividades de la vida cotidiana, pero si evita que tengan la diligencia de un buen empleado, esta situación origina, en el mejor de los casos, ciertas incomodidades a sus clientes, largos tiempos de espera en citas programadas, o que, haciendo uso de tácticas burdas como corresponde a un pobre ser humano de inteligencia limitada, mientan con descaro duplicando el tiempo estimado para realizar el servicio, y algunas otras minucias mas como que sea incapaces de lavar bien un auto, pierdan el formato de registro de los servicios, o dejen el dado de seguridad en lugares insospechados (no, no en su propio culo como asegura mi primer lector tan afecto a la escatología... pero casi). Todo ello, pues, se puede tolerar... hasta cierto punto.


Pero antes de narrar los desafortunados tratare de recrear el ambiente laboral de este lugar:

Mono rasurado numero 1: Asesor de servicio.


Es común que este sujeto sufra de desorientación temporal continua, es por ello que nunca, pero nunca llamara al cliente que le fue asignado, no importa cuanto tiempo pase, nunca recibirás una llamada de este sucio mico de circo.

Por otro lado, como se trata de un primate muy ufano de su digno cargo ("asesor de servicio"), pasa la mitad del día, dando vueltas sobre su propio eje para llamar la atención de su superior inmediata (una monita de culo gordo llamada Botas... que no le presta mucha atención ya que le hace mas ilusión comer sus propias liendres que fijar su mirada en tan robusto ejemplar), cuando por fin descubre que ha fracasado, pasa el resto del día friccionando sus glúteos en contra del duro suelo de cemento (nadie sabe por que), y es por ello que toma al menos media hora en contestar una llamada. Cuando al fin lo hace contesta incoherencias, dejando el teléfono en altavoz mientras intenta recabar información y haciendo que el cliente escuche, sintiendo vergüenza ajena, un gutural intercambio de baladronadas con el resto de los monos asesores.

Este patético ejemplar, esta criatura que filogeneticamente es un antepasado lejano del ser humano, goza de una astucia animal que lo lleva a intentar ocultar sus errores; miente. Miente y no deja de hacerlo, no importa que pase. No importa que se le muestre que esta en un error, el nunca cambia su versión de los hechos.

Mona Gerente de Atención a Clientes y Mercadotecnia , a.k.a Botas

¿Que podemos decir de este peculiar ejemplar de mico hembra?, dado lo pomposo de su cargo es menester aclarar que, cuando era joven (hace ya varias decadas), recibio entrenamiento como meretriz de precio asequible en un barrio rojo de tailandia, sin embargo, su falta de talento, y su negativa a practicar la coprofagía evitaron que prosperara en un negocio tan competido, y, desilusionada, fue incapaz de cumplir lo unico que realmente deseaba en la vida; ser sodomizada por un simio intlectual llamado Gunter. Sin embargo, esto no la amilano, y tras largas semanas de estudio y un par de cursos por correspondencia logro llegar a su situación actual... el problema, por supuesto, es que desconoce el significado de la palabra atención, y el termino cliente solo la remite a una noche oscura y lluviosa en la que algun desafortunado, obnubilado por el alcohol, y careciendo de buen juico, se atreve a indagar a cuanto ascienden sus honorarios.

G, un tipo desafortunado al que le encanta describir situaciones estupidas
por la red, es menester aclarar que su aislamiento y caracter antisocial lo han forzado a desenvolverse en las mas adversas condiciones, y aparentemente su capacidad de negociación es casi nula, o, en el mejor de los casos, ni G, ni los Dioses mismos pueden hacer algo cuando la barrera de estupidez es tan grande.

Creo que a grandes rasgos se ha descrito la situación, pero para aquellos que no les guste unir puntos trazare un breve resumen: El fiel auto de G ingresa a la agencia, tras la primera semana el asesor de servicio, (incapaz de comprender el uso que se le da a un teléfono), no tiene tiempo para llamarle. G, le llama (tras esperar media hora en la linea), y esta situación se repetirá a lo largo del mes que tomara la reparación del auto. Por si fuera poco, el auto sufre daños dentro de las instalaciones del taller de Toyota Satélite, la Jefa de Servicio, con un rostro capaz de definir la estupidez, simplemente balbucea que ya estaba así, que el daño (pintura desprendida), ocurrió de forma espontánea, y sin que la agencia pudiera asumir responsabilidad por el. ¿Increíble, no?, pero aun mas increíble resulta lo torpes que son al tratar con clientes, sobretodo cuando se vanaglorian acerca de pueden garantizar la satisfacción de sus usuarios, pero en cuanto un mínimo escollo se presenta en su camino solo parecen capaces de esconder la cabeza dentro de su propio culo. Esta es, pues, la experiencia de un cliente de Toyota Satelite insatisfecho, que tal vez recobre la fe en esta agencia si los monos encargados del servicio son azotados camino a la plaza publica, donde les condenen al castigo de catapulta... es lo menos que merecen estos cabroncetes incompetentes.


PS. Como soy un tipo encantador omití los nombres de las personas responsables, pero para quien le interese, los puede encontrar aqui.

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