viernes, septiembre 02, 2011

Canción de Hielo y Fuego (1996-20??), George R.R. Martin.

Hace dos mil siglos recorría el eje central de arriba a abajo. Salía del metro en la estación Salto del agua, y justo algunos metros antes del mítico cine porno Teresa, existía un lugar especializado en rematar saldos literarios. A este lugar constantemente llegaban ediciones del otro lado del charco, cosas de la calaña de la guía no autorizada de los Archivos (leáse archivos con acento castizo) X, o la épica colección Nova de ciencia ficción. Gracias a mis idas y venidas por esa librería conocí a autores como Pohl, Benford, Card, y un corto etc. Debido al precio de saldo me alejé un poco de la ciencia ficción clásica (Orbis, Minotauro) de la que las librerías de viejo del centro me solían proveer. Fue así como conocí a Tuf, y es que, para mí, George R.R. Martin es y siempre será Tuf.


Los viajes de Tuf es uno de esos libros que se denominan fix up, es decir, se reúnen varias historias relativamente cortas en un solo volumen. Estas historias tienen en común al protagonista, la temática, o simplemente el universo, pero sobretodo, que se pueden disfrutar de forma independiente sin que el conjunto lo resienta. Fix up... ¿cómo se traduce eso? Lo primero que me viene a la mente es chapuza, hacer una chapuza, atar, mal o bien, varias historias en un solo manojo. Sin embargo, varias de las más grandes obras de ciencia ficción jamás escritas se tratan precisamente de un fix up, para no ir más lejos: la tres veces mítica saga de la Fundación es el ejemplo clásico de este tipo de componendas, pero vayamos a lo nuestro que por algo habéis pagado...

En los viajes de Tuf, Martin nos muestra a un irónico mercader que por azares del destino termina por poseer una gigantesca nave espacial, una nave que es la única de su tipo y que además es capaz de desencadenar guerra ecológica a escala planetaria.
Aclaremos el término; Guerra ecológica, es decir, aquella que puede alterar el ecosistema de un planeta determinado al introducir elementos en éste (como los burros en Australia, o mas bien como casi cualquier no marsupial en Australia), y de este modo causar toda suerte de cambios, cambios que terminan por desequilibrar el ecosistema hasta el punto de volverlo totalmente hostil para la vida humana... o algunos mas sutiles que se adecuan al sentido de la justicia del mercader. Además, Tuf tiene un gato telépata, un malsano gusto por la ironía, la piel completamente blanca y el semblante inexpresivo. ¿Acaso no es perfecto?

¿Pudieron elegir una peor portada?


Fintas dentro de las fintas dentro de las fintas...

Poco después, cuando la economía me llevó a abandonar el papel y a leer por completo en formato digital (Jornada 540, de HP, con Win CE, mi primer PDA) me olvidé un poco de Martin, lo dejé de lado hasta hace poco. Ahora bien, me he reencontrado con el viejo George gracias a mi hermanastra malvada; que entusiasmada me comentó acerca de la serie homónima de HBO, y, yo, seco y con cierto afán chingativo, le hice saber que estaba al tanto de la existencia de la serie; que sabía que cientos de freaks alrededor del mundo se tocaban mientras pensaban en ella, y que miles más le pedían a sus absurdos Dioses freakies que mantuvieran permeable la rama descendente anterior de la coronaria izquierda (DAI) de Martin para que éste no muriera antes de colocar el punto final a su enorme obra... No sin desdén, comenté que el más halagador comentario que llegó a mis oídos se refería a la abundancia de tetas en la dichosa serie. Días después, malvada como es mi hermanastra, subió al G Bunker para comentar con orgullo que tras mis bellos comentarios se había descargado los libros en formato digital y que éstos eran demasiado buenos. En un par de días terminó el primero, y, celoso, vengativo, y poco escrupuloso como soy, le pedí me los enviara por correo y me di a la tarea de leerlos. Lamentablemente al leer uno tras otro, y dada la naturaleza de la novela me es imposible distinguir entre uno y otro, así que me referiré a éstos como debe de ser, como si de un solo texto se tratara...

Que nadie me culpe si lo primero que me vino a la mente fue Dune, la primera parte (esa en la que Paul Atreides, se convierte cabalga gusanos de arena), que se centra un poco más en la aventura, pero que igual explora el mesianismo, la formación de un líder, y muchas, pero muchas otras cosas. Si algo tienen en común son la nobleza con dinastías que se extienden miles de años pero sobre cualquier otra cosa son las intrigas. Y éste es el eje de la mayoría de las tramas de Canción de Hielo y Fuego, la intriga, las fintas dentro de las fintas dentro de las fintas. Y es que los maestres aunque menos tortuosos pudieran hacer las veces de Mentats, y aquí también hay maestros de armas, y guerreros temidos por su absurda ferocidad (Sardaukar, Fremen o Inmaculados, sólo los cojones hacen la diferencia), pero realmente la trama versa sobre las verdaderas intenciones de cada uno de los personajes, y como, algunos de forma realmente tortuosa, buscan ocultarlas a sus adversarios.


Un poco de historia...

Canción de Hielo y Fuego, se desarrolla en un mundo en el que las estaciones transcurren muy lentamente, duran años, tras períodos de gran abundancia llegan inviernos crudos y muy, muy largos, de igual modo la ciencia parece florecer con el verano, y la magia durante el invierno. Los siete reinos de poniente reconocen a un solo Rey, el rey Robert de la casa Baratheon, que ha llegado al trono tras encabezar una revuelta en contra de la casa Targaryen. Ahora, en la cúspide de su poder se dirige al norte para buscar el apoyo de su mejor amigo, Eddard Stark, Rey de Invernalia, quien le apoyó en la rebelión, y gobierna con justicia el Norte. Durante la visita de Robert el penúltimo hijo de Eddard, Bran, casi muere al precipitarse desde una cornisa, las sospechas recaen en Tyrion Lannister, hermano de la reina, un enano de lengua afilada; aficionado a los libros y a las putas, pero con una inteligencia aún más aguda que su lengua. Poco tiempo después el Rey, rodeado por miembros de la casa Lannister, rápidamente es asesinado. Eddard sospecha de Cersei Lannister, la esposa adúltera del Rey, y decide... en estos momentos la trama se vuelve cada vez más compleja: personajes nuevos surgen, subtramas brotan, de repente el lector, abrumado, desea con fervor la muerte de tal o cual personaje, para, sin darse cuenta brindar su apoyo casi de forma incondicional al mismo personaje algunos cientos de páginas después. Y es que, en Canción de Hielo y Fuego, los personajes pueden redimirse o hundirse en la más honda de las obscuridades... No se trata de Los miserables, los personajes no son como aquel inspector Javert, que incapaz de cambiar tan sólo le quedaba morir al perder el motivo de su existencia, en este caso las cosas cambian, pero les toma tiempo. Y tiempo es lo que va a tomar concluir la trama, porque, al fin y al cabo se trata de un ejercicio de imaginación que lleva ya décadas.

Resumiendo, sólo nos queda unirnos a la fervorosa legión de freaks que todas las noches rezan por la DAI del buen Martin, roguemos pues, que el Dios Ahogado no tape sus arterias, mantenga permeable su comunicante anterior, evite que se bloqueen sus sinapsis y mantenga limpios sus pulmones. Y si Sabina dijo: Tenemos el sexo y el rock y la droga, yo añado con la humildad que no me caracteriza: tenemos Canción de Hielo y Fuego, loado sea Tuf.

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