jueves, marzo 15, 2012

Lovecraft, una Biografía; L. Sprague Le Camp.

Inevitable.
Divagando.

Estaba en uno de los centros comerciales más grandes del sur de la Ciudad de México, a principios de año, y gran cantidad de gente atraída por las supuestas rebajas, deambulaba por las diferentes tiendas de los alrededores. La cantidad de tetas operadas por kilómetro cuadrado era increíblemente alta y abrumado me refugié en la tienda de videojuegos más cercana. Sin embargo, en su interior hasta las niñas que comentaban arrobadas las maravillas del más reciente juego de Spyro contaban con sendos implantes de silicona. No lo pude soportar, salí corriendo como un  loco mientras jalaba de mis cabellos y lanzaba espumarajos por la boca, al tiempo que  me las arreglaba para vociferar los más terribles juramentos y, de este modo logré abrirme paso entre la multitud que retrocedía atemorizada a mi paso... ejem, ejem, bueno... mmmh, en realidad es lo que hubiera deseado hacer, pero lo que pasó es que me dirigí a la librería más cercana, intercambié opiniones corteses con el amable dependiente y lancé miradas de desprecio al resto de los compradores (¿Fue en Ana Karenina donde aprendí que se puede odiar al ser humano en lo particular sin dejar de amar a la humanidad como un conjunto?) y me hice con este magnífico libro. La tortura valió la pena.

Eich Pi El

Divagando ll.

No suelo leer biografías, menos aún cuando admiro profundamente al sujeto que se pretende describir;. Creo que no hay mejor forma de conocer a un autor que a través de su obra y me da miedo decepcionarme al grado que no pueda profesar el mismo entusiasmo por su trabajo después de conocer  una interpretación de su vida. Lovecraft, como ya he mencionado, es uno de esos autores que cambió para siempre la forma en que percibo la realidad. Mi temor, pues, estaba justificado, sin embargo, a regañadientes he de admitir que el trabajo de Le Camp me ha llevado a establecer una clara separación entre el Lovecraft legendario, y el Lovecraft simplemente humano.

No se puede entrar dos veces en el mismo río.

Misántropo y racista, socialista y ateo, caballero de un intelecto claramente superior pero incapaz de pagar una educación formal; H.P. Lovecraft, parece encarnar todas las contradicciones de las que es capaz el ser humano. Durante una vida muy corta se vio limitado por su pose de caballero diletante, por lo frugal de su economía, por lo que le llevaron a creer que debería de ser. Lovecraft llegó a adoptar las más disparadas teorías racistas, para luego, con más experiencia del mundo, abandonarlas. De igual forma ocurrió con casi todos los aspectos de su vida: evolucionó a tropezones y casi a su pesar pero poco a poco dejó de ser un niño para convertirse en un hombre admirable en más de un sentido. Su vida no fue fácil, poseedor de un frágil ego y una marcada consciencia de clase, sufrió un lastre auto-impuesto que limitó su capacidad de creación (que no su imaginación de la que hizo gala en casi todos sus trabajos) y logró crear uno de los mitos más resistentes al paso del tiempo. 

El autor recopila gran cantidad de correspondencia privada, narrando con gran sencillez la vida de Lovecraft, matiza aciertos y desaciertos, da su punto de vista  aquí y allá, y recopila opiniones de personas que convivieron directamente con Lovecraft, nos muestra su convivencia epistolar con otros autores de culto como Robert E. Howard, sus relaciones personales, su matrimonio (en uno de los capítulos más emotivos, el lector no podrá evitar maldecir al destino por el infortunio de H.P.L), sus viajes, sus filias y sus fobias, su apatía y su racismo, su absurda anglofilia y su tenaz capacidad de autoflagelación; el mismo hombre capaz de amar tiernamente a un gato (paradojicamente llamado Nigger-man,  y escribir al respecto) es el mismo capaz de deshumanizar a la raza negra (a través de un poema, y con suma crueldad)... y... muchas, pero muchas cosas más... La complejidad de la vida de Lovecraft es inmensa y a lo largo del recorrido es imposible que el lector no sienta simpatía por el desafortunado Maestro de Providence, a pesar de sus innegables claro-oscuros, a pesar, quizás, de las propias filias y fobias del lector, y es que la vida de Lovecraft te obligará a echar una mirada a tus propias entrañas, tal vez no te provoque placer lo que veas, pero sin duda, aprenderás algo. Imprescindible.

A vuelo de teclado.

¿Recuerdas las (absurdas) sensaciones que provoca leer Crónica de una Muerte Anunciada? A pesar de conocer el desenlace, deseas poder cambiar algo mientras se desenvuelve la historia y evitar la muerte del protagonista. Lo mismo ocurre al leer esta biografía, sólo que peor, por que ya conoces el final de Lovecraft, y sabes que no existe sortilegio, hechizo o ensalmo entre el cielo y la tierra capaz de cambiar su destino.

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