jueves, abril 12, 2012

Los Griegos (1965), Isaac Asimov

Un poco de historia.

Es posible afirmar categóricamente una cosa de Isaac Asimov: si es que algo le gustaba más que escribir, era escribir de sí mismo, por supuesto el Buen Doctor nunca sufrió de baja autoestima. El primer libro que leí de Asimov fue una recopilación de relatos de robots (como todos sabemos, gracias al sabihondo Asimov, robot es una palabra de origen Checo, usada por el escritor Karel Kapek, en R.U.R, por supuesto, Asimov no omite mencionar que él creó, según el diccionario Webster, la palabra Robótica, psicohistoria, y un corto etc) Aunque ya había leído acerca de Asimov (en mi Primer Diccionario, una enciclopedia ilustrada para niños) no había leído su obra. Y aunque me interesó el uso que daba a las tres leyes de la robótica, no me acabó de impresionar hasta que algunos meses después me encontrara con el segundo volumen de la saga de Fundación, al terminar la novela, resolviendo el enigma del asentamiento de la segunda fundación "en extremos opuestos de la galaxia" se ganó para siempre mi respeto como escritor de ciencia ficción y desde entonces siempre he dicho que leer a Asimov nunca, pero nunca, es perder el tiempo.



Divulgación científica. 

"Asimov acababa de entrar en la habitación. Asimov escribía artículos científicos, relatos, novelas y comentarios sobre la Biblia, Byron y Shakespeare, y producía más material en un año de lo que nadie puede escribir en toda una vida.



INFERNO,(1976) Larry Niven & Jerry Pournelle.


 Jonathan Swift estaría orgulloso de la prosa de Isaac Asimov, su estilo es claro y preciso, deja de lado todo adorno literario y es difícil que en algún momento tengas que releer un párrafo porque no fue capaz de transmitir una idea. Es por ello que algunos piensan que su estilo es demasiado simple, tal vez poco trabajado, y más de uno, avasallado por lo prolifico de su obra pone en duda su capacidad creadora. Sin embargo la facilidad con la que describe situaciones complejas de forma sencilla no es tan común como debería, y mucho menos el ser accesible a todo tipo de personas, para mí esta es la mayor virtud de Isaac Asimov en su faceta de divulgador científico; en su faceta de escritor de ciencia ficción es su imaginación lo que más destaca.

Los Griegos  es un corto recorrido por miles de años de historia, si eres de los que les suena vagamente el nombre de Leónidas (300, de Frank Miller), pero como yo, no sabes lo que es un Ilota, o piensas que el ostracismo como practica política debería de ser aplicado en tu país, o quieres recordar aunque sea de pasada a Aníbal con esas alucinantes cargas de elefantes, a Alejandro de Iacedonia, y la clásica frase: "el mas fuerte", o si mejor aun, no tienes ni puta idea de lo que estoy hablando, pues mejor aún porque este libro te dará un chapuzón de historia en un breve periodo de tiempo. Además, si eres, como yo, de los que les encanta andar por el mundo dándoselas de listillo este título te resultará imprescindible.


Mi corazón es una ciencia inexacta.

Dice Joaquín Sabina, en otro contexto y en otro tiempo, que su corazón es una ciencia inexacta que a regañadientes pacta con la razón militante, para después pedir la absolución del Subcomandante. Yo, que siempre he sido un poco menos Sabina de lo que me gustaría, poco aficionado a la poesía e incapaz de escribir medio soneto, me hago eco de sus frases cuando las mías no bastan para describir lo que siento/creo, y es inevitable que siendo un poco perezoso se cuelen en este blog frases afortunadas y desafortunadas de otros autores, casi siempre en cursivas, y casi siempre cuando las musas, perras malditas, se niegan a soltar prenda, y yo, loco furioso, no me acabo de decidir si lanzarme sobre ellas, o contentarme con el medio tobillo que a la lejanía me dejan observar... Es por eso que, a veces y sólo a veces, cuando una fina niebla gris parece cernirse sobre cada una de las malditas sinapsis de mi jodido cerebro y el cigarro ya no sabe como antes, y los amigos no están, y en definitiva me siento un poco triste, con esa absurda melancolía que ningún porrito es capaz de desdibujar, sólo a veces, cuando me encuentro en este peculiar estado de ánimo, me da por pensar: es probable que nunca vuelva al lugar en donde me encontré con este libro, eso me jode, pero los hombres con sentimientos no están de moda este año. Puta Madre.



 

1 comentario:

  1. Carajo los amigos no se van siempre estan ahí, algunas ocasiones su maldito sistema de vida no les permite tener un respiro de la rutina, de hecho es muy buen que tengas estas publicaciones para poder informarse como esta el buen amigo G, creo que nos hace falta una buena sesión de bebidas espirituosas, mínimo destilados

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