miércoles, agosto 01, 2012

Confesión de un Sicario (2011) Juan Carlos Reyna.

¿Tele-realidad?

La primera vez que escuche el termino "sicario" fue en un noticiero, me encontraba tirado en un sillón, leyendo el Circulo Matarese, de R.Ludlum, debido al contenido de este libro el terminajo resonó en mi cerebro, era una palabra demasiado ajena, se escuchaba fuera de lugar, grotesca y rebuscada, algo típico de la nota roja o de la tele abierta, sin embargo conforme el tiempo pasa parece cada vez mas nuestra, mas cotidiana

 Confesión de un Sicario narra la historia de Drago, un asesino a sueldo de un Cartel del Narcotráfico en México. Se trata de una historia interesante, plagada de violencia y narrada con soltura que inicia cuando a Drago se le encarga un trabajo particular: suplantar a su Jefe y pasar una temporada en prisión, a cambio de ello el cielo parece ser el limite, hasta que descubre que en realidad se le ofrece como sacrificio para aplacar a un cartel colombiano, tras lo cual lleno de ira, decide traicionar a sus jefes, y convertirse en testigo protegido de la PGR, tras lo cual, con habilidad no lo niego, y dejando en vilo al lector, se realiza un flasback y el autor nos muestra la infancia de Drago, sus sueño y percepciones.





A vuelo de teclado.

No dudo de la autenticidad del relato. No dudo que se trate de la historia verdadera de un asesino a sueldo, sin embargo, como soy un cabroncete metome-en-todo y siempre quiero hacerme el listo me permito puntualizar algunos situaciones. Primero. No creo posible decapitar a alguien haciendo uso tan solo de un cable de acero, presionando a modo de torniquete, ya que aunque se corte con facilidad la piel, los músculos, la traquea y esófago de la víctima,  desarticular una vertebra no es tarea fácil, mucho menos si el procedimiento se realiza a ciegas, imposible con la soltura con la que se describe en este texto. Segundo. Cuando una persona recibe un impacto mortal por proyectil disparado por arma de fuego, no ocurre lo que en la tele o en los videojuegos, no sale volando por el aire, como si hubiera sido atropellado, una persona después de recibir un disparo mortal simplemente se derrumba.Tercero. La vida real no es como un  anime japones, cuando un liquido hirviendo cae sobre la piel, esta no estalla en una masa sanguinolenta. Esto me lleva a pensar dos cosas, que a la hora de redactar los recuerdos de Drago estos se han acabado por imponer a la cruda realidad, o que simplemente en un afán de volver accesibles los temas tratados estos han acabado por convertirse en una extensión de lo que vemos en el cine; violencia pre-digerida.  Sin embargo, y ya que la violencia homicida generada por el trafico de drogas ilegales es cada vez mas común en este país no es posible voltear la mirada con una mueca de asco, es necesario observar con atención, pensar en ello y decidirnos a actuar.


¿Sera por eso que cada vez que pienso en violencia sin sentido me viene a la mente este vídeo de Wikileaks?

 




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