viernes, septiembre 14, 2012

El club de la pelea (1996) Chuck Palahniuk

Sucedió por fin.

La película fue primero. La película me gustó. Y la vi una vez. Y luego otra. Y luego otra. Y muchas veces más. Pasé horas con la televisión encendida y la película de fondo, reproduciéndose una y otra y otra vez mientras yo leía, escuchaba música, observaba el vacío.
¿Alguien recuerda la letanía contra el miedo de la Bene Gesserit? Pues el club de la pelea, se convirtió por un tiempo en mi letanía contra el miedo... Interminable sucesión de imágenes.  Hasta que de pronto,  cuando observaba las sinapsis, los axones retorcidos chisporroteando electricidad azul sobre un fondo negro, vi, casi sin ver, las palabras mágicas: "Based on the novel by..." Y lo primero que pensé fue: "Dentro del cráneo la luz esta prohibida. Tu cerebro siempre está rodeado de oscuridad." Lo segundo que pensé fue: descarga ese puto libro ya.





 "Hay un tipo de mujeres y de hombres jóvenes y fuertes que quieren dar sus vidas por una causa. La publicidad hace que compren ropas y coches que no necesitan. Generaciones y generaciones han desempeñado trabajos que odiaban para poder comprar cosas que en realidad no necesitan." 

 Tú no eres especial.

La historia es sencilla. Y compleja. Y sencilla de nuevo. Un oficinista ha llenado su vida de bonitos y brillantes artefactos, ha cubierto todos y cada uno de los rincones de su apartamento y de su psique con los más brillantes y bonitos artefactos. Hasta que un día algo dentro de su cabeza hace Crack. Hay algo roto dentro de la cabeza de nuestro protagonista.
Ese día nace el club de la pelea. Un grupo de hombres se reúne dentro de un sótano sucio y mal iluminado, y se revienta los dientes hasta que alguien pierde el conocimiento, hace una señal o dice basta. La violencia sin sentido le da sentido a su vida.
Pero primero pide ayuda. Va a terapia. Finge que está muriendo. Y encuentra consuelo entre las tetas sudorosas de un pobre cabrón que ha perdido los huevos. Pero el consuelo, como la alegría, dura poco.


Operación estragos.

 El club de la pelea crece. Nadie cumple la primera regla del club de la pelea, todos ignoran la segunda regla del club de la pelea. Y de pronto, hay un puñado de hombres listos para morir por una causa. Por cualquier causa. Guardas quinientos dólares en tu zapato (para pagar tu entierro) y perseveras... y perseveras un poco más... y, si eres afortunado te harás de un buen motivo para morir, una buena vida para morirla en inmejorables condiciones.

A vuelo de teclado.

Estoy un poco harto de la democratización de la heroicidad. No estoy muy seguro de en qué momento todos nos convertimos en héroes... y al mismo tiempo los héroes dejaron de existir. 

Si todos los padres de familia, sólo por ser padres de familia son héroes, o todos los médicos, o todos los bomberos, o todas las putas, o todos lo-que-sea somos héroes sólo por cumplir con el mínimo exigible dentro de nuestro rol en la sociedad,  entonces los héroes no existen. Los matamos a todos. Porque los héroes se salen de la norma. Y alguien quiere meternos a todos dentro de la norma, quiere que todos seamos extraordinarios. Quiere deformar la campana de Gauss, de tal modo que nadie quepa en los extremos. Quieren una meseta continua. Una larga linea recta que se extienda hacia el infinito, sin pendientes y sin curvas, quieren que recorras la autopista a 240 kilómetros por hora sin detenerte a observar el paisaje... y que luego te mueras sin hacer demasiado ruido.

Por eso cada vez que observo a la putilla de tetas operadas de turno que lee las noticias, casi siempre en el trabajo mientras que algún compañero contempla embelesado la curva de sus senos, entonces cuando la mujerzuela estúpida nos cuenta la historia fantástica de un heroico felino y nos repite por enésima ocasión que los héroes verdaderos somos todos no puedo evitar llenarme de asco.

Y cuando el pendejo seudoperiodista de turno alega que en México lo extraordinario ni siquiera es necesario (ya no deseable) para ser presidente, pues en ese momento no nos sorprendamos si alguno anda con ganas de montar su operación estragos personal.

La realidad una mierda, el  libro, absolutamente imprescindible.





5 comentarios:

  1. ¡Lean Monos espaciales, lean!

    http://ubuntuone.com/0cbYUyVMTwPACOXaZNPzgz

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  2. "Así es tu vida, y se está acabando un minuto a la vez." mejor comienzo a leerlo...pronto...

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    1. ¡Apura, oh, apura este dulce nepente...!

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  3. ¿Y quién es un héroe, después de todo? Para mí, lo fue el tipo promedio, padre de familia, que siempre se rigió por el principio de nunca arriesgar nada, de no hacer enojar a nadie, de ser siempre el tipo "normal", digamos, un Ned Flanders. Hasta que un mal día (un jueputa día) una de sus hermanas y la hija de esta fueron secuestradas. Amenazas, negociaciones, días, semanas y meses (y billetes) y la hermana fue liberada, como muestra de "buena voluntad" por parte de los captores. Ahora tocaba reunir otra cantidad de dinero para el intercambio por la sobrinita. Y resulta que tanto el padre como el hermano mayor deciden que ellos son demasiado valiosos para acudir al intercambio. ciertamente, tampoco quieren que los oficiales investigadores del caso vayan solos porque no les quieren dejar el dinero en las manos así de fácil. Así que el tipo normal, que tiene una esposa agonizando por cáncer y un hijo en la universidad y nunca en su vida ha hecho nada arriesgado, ni siquiera osado, se ofrece para acompañar a los oficiales, a sabiendas del riesgo que le espera: muchas balas, ser herido, ser apresado, ser muerto, en cuyo caso deja a su albedrío a la esposa enferma y al hijo unigénito. Y acuden al intercambio, y la posibilidad de ser baleados se convierte en una intensa realidad, y la niña es rescatada, y el tipo promedio, normal, pacífico se convierte en héroe a los ojos del viejo Z: un brillo de supernova antes de atenuarse de nuevo y para siempre.

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    1. Sabiduría Televisiva.

      Recuerdo que comencé a ver Babylon 5 en el canal Warner, doblada, y con muy pocas expectativas. Y con rapidez mis expectativas fueron superadas. La historia era alucinante, desde la intro..."era el amanecer de la tercera era de la humanidad...", en fin, en esa serie en algún momento un personaje dice (Creo que era el embajador de Narn): "No hay negro ni blanco, solo una infinita cantidad de grises..."
      Creo que la definición de héroe, o, mas bien, el ser llamado héroe depende mas de la gente que te rodea que de tus acciones en si, hasta cierto punto tiene que ver con la moral de tus actos, sin embargo esto no implica que dentro de tu propia sistema de ética tus actos estén justificados... y, por supuesto, que hayas rebasado o no tus propios limites... decía Asimov que la violencia es el último recurso del incompetente, yo añadiría que a veces te quieren hacer creer que es el único recurso... y que es lo que pasa cuando pareciera que todas y cada una de las circunstancias de la vida te encaminan a que explotes?

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