sábado, octubre 06, 2012

El amante de Janis Jopiln (2003) Élmer Mendoza

Una serie de circunstancias que conjuntan la libido, la pendejez y la simple mala suerte, obligan al protagonista de esta novela a abandonar su pueblo natal; en un baile de pueblo, excitado hasta la locura eyacula dentro de su pantalón mientras baila con una mujer "apartada", el novio, enloquecido de ira amaga con asesinarlo, sin embargo, el destino, y la buena puntería de David Valenzuela, aka, Sandy Koufax, le dan muerte cuando una certera piedra choca contra su frágil cráneo. Para la mala suerte de "el Sandy", el muy hijo de puta del muerto también es hijo de uno de los mayores sembradores de yerbita vaciladora de la región, y solo mediante hábiles maniobras su padre logra cerrar un trato que preserve su vida... Sin embargo, es condenado al exilio en casa de su tío, quien casi de inmediato descubre que el buen Koufax, posee una habilidad satánica para eso de lanzar piedras y lo enrola como pitcher del equipo local, tras lo cual emprende una breve gira por California, y en una de esas noches, la Janis, si, esa Janis, se lo tira hasta que casi se le salen los ojos, esos ocho minutos sellan el destino de "el Sandy".






El primer problema de Koufax es que es retrasado mental de leve a moderado. Su segundo problema es que escucha voces, mas bien, solo una voz, pero, ah, como chinga esa única vocecita. Su tercer problema es que se ha enamorado. Por si fuera poco tiene un primo guerrillero, y el mejor amigo de este es un micro narcotraficante emprendedor. Las circunstancias no le son propicias, mucho menos cuando su único objetivo consiste en volver a ver a la Janis.

Are you Kris Krifofferson?




 A vuelo de teclado.

Una novela que se lee rápido, con diálogos creíbles y que calca con mucho acierto las circunstancias  de ese México narco del norte del país que ahora se mira casi con nostalgia, de igual forma muestra le represión a los movimientos de protesta, y la radicalización que los movimientos estudiantiles sufrieron después del 68, por supuesto, la radicalización y la violencia corren por ambos bandos, la brutalidad de la Policía Judicial, las desapariciones forzadas, la influencia casi todopoderosa del dinero del narco, todo ello, casi filtrado por la inocencia de Koufax, claro, hasta que la sangre llega al río. Sin embargo, hay algo, ese algo indefinible que evita que este libro alcance otro nivel, simplemente no sé que, pero hay algo que echo en falta al leer las aventuras del Sandy, le falta un poco de carisma, un poco, solo un poco de magia, o  quizás se debe a que  el lector, sin quererlo, intuye el desenlace. Recomendable.




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