lunes, marzo 18, 2013

El 68 [La tradición de la Resistencia] (2008) Carlos Monsivais

El 68. 

El 68, así sin apostrofe y con numero crea una atmósfera muy rara en México. Yo "estudiaba" en la secundaria cuando escuche algo al respecto, algún maestro lo menciono, como de pasada, [seguramente durante una diatriba insufrible de esas que empiezan en mis tiempos... y que finalizan deplorando el estado actual de la juventud] en fin, debería de tener doce o trece años, y no me dejo nada claro. Había estudiantes muertos, el gobierno los había matado, el Gobierno (ahora si con mayúscula) había Abusado, había sido Injusto, había marcado a toda una Generación y había, como no, creado una leyenda transgeneracional de la que en las secundarias del país aun se hablaba con respeto.



Durante el segundo año de la secundaria fui expulsado, debido a cierta vena vandálica incontrolable de la que no vale hacer apología, un automóvil destrozado y una maquina de refrescos violada dan testimonio de alguno de mis mejores momentos; inevitable fue, pues, el cambio a una nueva escuela de educación secundaria, en la nueva escuela se escuchaba mas urbano. Rock Urbano, por si no queda claro, y el encuentro con la Banda Bostik era inevitable.






Las cosas quedaban un poco mas claras... pero no era suficiente. Dice la canción: "... eran letrados y pedían justicia, por protestar los mando asesinar..." ¿protestar... porque protestaban; contra que protestaban, quien los mando asesinar; algún Gobierno Mayestático Totalmente Invisible, y sobre todo, que demonios paso después...?
 





En fin, continué mi atropellado camino por la educación secundaria evitando meterme en problemas de la mejor manera posible, no yendo a clases y pasando las mañanas recorriendo las calles del Centro de la Ciudad con un libro bajo el brazo y unos cigarrillos en el bolsillo, en ese entonces solo leía ciencia ficción, leía y leía medio sumergido en un ostracismo voluntario, leía bajo la sombra del Monumento a la Revolución, en la Alameda Central, o frente a la Ciudadela... y cuando pensaba que ya era hora volvía a casa. Dios intervino y termine la secundaria, ingrese al Colegio de Bachilleres, y me hice amigo de una pequeña panda de inadaptados, en algún momento entre la secundaria y el bacho abandone el lado de los abusadores y me convertí en una especie de marginado. Leí, y leí y leí en bacho, deje de ser un tipo divertido, y comencé a hacer uso de la biblioteca, saque un montón de títulos de ciencia ficción que solo yo había leído y otras cosas. Pero no leía nada del 68. Para mi la bibliografía del 68 estaba vedada. Ni siquiera leía a Poniatwska, cuyo apellido impronunciable me olía a rancio, me olía a clase alta, y me repelía. Un día, en algún semestre alguien me dijo, vamos a la marcha, dos de octubre no se olvida. Y fui. Y valió la pena. Luego, en pleno Bacho, llego la trova, como una marejada contenida en una cinta; Silvio, Sabina, Óscar Chávez, Delgadillo...el cassette grabado y vuelto a grabar corría de mano en mano, y obro su magia sobre mis párpados... los abrio bastante, deje un poco de lado mi apasionado (y un poco ridículo) recorrido por la Ciencia Ficción de la Edad de Oro y comencé a leer otras cosas... alejadome siempre del 68 en México... aunque me sabía de memoria el México 68 de Óscar Chávez.



Tras aplicar por segunda vez el examen de selección ingrese en la Universidad, en ese entonces todavía llevaba el pelo largo, los pantalones de mezclilla rotos, un cigarrillo entre los dientes y un libro bajo el brazo. Fueron tiempos perros. Ingrese a la todavia ENEP Iztacala, dependiente de la UNAM... a Medicina. Mis compañeros, en su mayoría preparatorianos rechazados de CU, mostraban un inusitado orgullo por sus orígenes "Universitario", mientas que yo demostraba un análogo desprecio por su actitud; esa actitud que los hacia reunirse para "estudiar" y esforzarse por obtener buenos promedios. Me daban risa, a veces asco, y la mayor parte del tiempo me provocaban indiferencia. Pasaba los ratos libres leyendo cerca de Psicología, o bebiendo cerca de Biología. Entre internado, servicio social, examen de residencia y especialidad me despolitice. Me aleje casi por completo de la realidad. Deje de jugar videojuegos durante la carrera, deje de interesarme en el país, pero no deje de leer. Nunca nada del 68.




... era un movimiento de derechos civiles y humanos...

C. Monsivas.

El movimiento estudiantil de México en 1968 es uno de esos momentos históricos que ya son parte de la memoria genética de los Mexicanos. No hay mas que decir. No se puede nacer en este país sin tener consciencia de este momento. No se sabe como, pero así es. Puedes pasar la vida sin leer un libro al respecto y aun así tener grabados ciertos momentos; la gresca inicial y la represión, el bazucazo en la prepa 1, la Marcha encabezada por el Rector, los universitarios levantándose para cantar el Himno Nacional mientras son rodeados por el ejercito que ha tomado Ciudad Universitaria, y claro, la masacre en la Plaza de las tres Culturas.Este es el primer libro que leo al respecto. No tengo con que comparar y la verdad es que no hace falta. Durante todo el libro Monsivais revive, reaviva si se quiere, la atmósfera del 68, anécdotas, hechos, fotografías, pero sobre cualquier otra cosa sensaciones... no hay mas que decir, imprescindible.

Mientras escribo estoy viendo en Netflix, La Masacre del 68, documental en el que aparece Monsivais, observo como desde el edificio de la Suprema Corte de Justicia se hace un disparo, me impresiona, la longitud del rastro de pólvora... y me pregunto... ¿en que año se invento la pólvora piridoxilada?

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