viernes, abril 05, 2013

Mientras Escribo (2000) Stephen King


Odio a Stephen King.

El primer relato que leí de King fue Nona, un cuento parte de algún volumen de Horror, la mítica antología de relatos del genero publicada por editorial Roca; compre el libro en un puesto de revistas usadas... creo que la portada era de color azul con un primer plano de un hombre lobo, muy a lo Hammer... recuerdo claramente la descripción del bar, las ancianas de cabello azul, y la presencia magnética y aterradora de Nona; la cabeza de la rata, los chillidos. En ese entonces tenia menos de diez años y no comprendí del todo el relato... pero me impresiono y decidí seguir leyendo a King.





Leí todo lo que pude. Cujo, Cementerio de animales, La zona muerta, Rabia, Carretera maldita, Carrie, Christine, Eso, El Resplandor, Apocalipsis, Misery, El Misterio de Salem' s lot, La Larga Marcha, Los Ojos del Dragón, (¡Flagg, maldito seas!), Dolores Clairborne, La Milla Verde, La Mitad Siniestra, La chica que amaba a Tom Gordon, Montando la bala, El retrato de Rose Madder,  casi todo comprado de segunda mano, ahí estaba el joven G, de pelo largo y pantalones gastados, con la camisa atada a la cintura, recorriendo las librerías de viejo cercanas y lejanas... en fin... tuve una pequeña época en el que amenace con convertirme en un tipito de piel cenicienta, mirada inquietante y una obsesiva afición por el genero del horror... hasta que comencé a leer ciencia ficción. Sin embargo la prosa de King siempre guardara un lugar especial en mi historia como lector... hasta que leí La Torre Oscura.

La Torre Oscura me recuerda a El Fin de la Eternidad de Isaac Asimov; es un relato que podría englobar todos los mundos de King dentro de un universo mas o menos coherente. King nos cuenta la historia de Roland de Gilead, y de su ka-tet, un grupo de aprendices de pistolero que el destino ha unido; un drogadicto, un adolescente, una mujer sin piernas, un bilibrambo,  todos ellos acompañan a Roland en la búsqueda de la Torre Oscura, en La Cruzada que puede poner fin a la decadencia de su mundo... cuenta con referencias múltiples a la obra de King y para un fanático es una verdadera delicia, sin embargo, la habilidad del escritor para que te encariñes con los personajes obra en su contra. El final no es grato. No después de siete tomos. No después de miles de paginas caminando por el mundo medio a la vera de Roland, no cuando el lector, aunque no lo quiera, también es ka-tet. No hablare mas al respecto. King dice que no hay que tocarse el corazón a la hora de matar a tus creaciones [nos acordamos del sueño de Louis Creed en cementerio de animales, ese sueño en el que con el corazón anestesiado imagina que no paso nada... o a Cujo, vigilando hasta la muerte aquel auto abandonado bajo los rayos del sol, y muchos ejemplos mas] y sabemos que predica con el ejemplo, sin embargo, sin embargo el final de la Torre Oscura no puede estar mas alejado de esta filosofía, King, incapaz de tocarse el corazón para poner fin a la existencia de Roland no toma ninguna decisión, Roland de Gilead, el último pistolero ni vive ni muere por la pluma de King. No se puede ser mas cobarde... y en ese momento King se gano mi odio.
Cara de mono rasurado.

Releei insomnia hace poco y no supuso un reencuentro con el autor, la verdad es que me decepciono un poco. Ya no era el viejo King que tanto me impresiono cuando era un jovenzuelo... ¿culpa del lector, o culpa del autor?. Ahora tras leer mientras escribo asumo que fue culpa de King.

King recuerda algunos momentos de su infancia, sus problemas de alcoholismo y drogadicción (hasta las cejas de cocaína mientras escribía Tommynockers) y el accidente que casi lo mata, todo ello con su peculiar estilo y sentido del humor. Es imposible no sentir empatia por el autor; mientras lees se te escapara mas de una sonrisa y seguirás el camino de King, desde sus primeras impresiones como aficionado, la recepción y publicación de sus primeros relatos en revistas para "caballeros" hasta la publicación de Carrie, además de que comparte las herramientas del escritos tal como el las visualiza, su odio por los superlativos (igual que García Márquez en Vivir para Contarla) y el uso de la voz pasiva, además de algunos consejos prácticos a la hora de buscar agentes, momentos para escribir [usar dijo es divino] y disciplina. Sin duda es mas entretenido que leer un manual de estilo, por lo que es un libro recomendado. Sin embargo no le perdono el final de Roland, ni la muerte de Acho, sigo odiando a King, aunque levantare la veda. Discordia.

Enlaces recomendados:

http://www.stephenking.com/darktower/book/


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