miércoles, julio 10, 2013

La guerra de castas de Yucatán (1964) Nelson Reed

¿Como decirte, como contarte?  

Estoy atascado. Tiene un par de meses que leí esta obra, y tiene un par de meses que intento escribir un comentario al respecto. No puedo. Cualquier introducción del tipo: "Nelson Reed nos relata los pormenores de un conflicto poco conocido de la historia de México..." me parece un poco pedante. 
Así que que tecleo retroceso y vuelvo a empezar... sólo para teclear una variante poco afortunada de la línea anterior. Sin embargo, el tiempo pasa y la entrada sigue en la lista de pendientes, ni modo a usar la única introducción posible, a vuelo de teclado... La guerra de castas en Yucatán, narra un conflicto religioso, los sobrevivientes de la cultura Maya se alzan en contra de los ladinos, los dominadores españoles blancos y, peleando una guerra desigual mediante tácticas de guerrilla logran dominar una buena parte del territorio, incluso someter a la esclavitud a algunos de sus antiguos amos y lograr arrodillarlos a la espera del golpe de gracia, hasta que la idiosincrasia propia de su cultura (regresar a casa para la cosecha), les impide dar el golpe de gracia. Todo ello salpicado de la sangre y el salvajismo propios de la guerra, decapitaciones, desmembramientos, y todo tipo de torturas por ambos bandos, en lo que al final se convierte en un conflicto religioso. Para los pobladores indígenas, sojuzgados y convertidos al catolicismo (ese catolicismo visceral, y a veces pagano que practicamos en México), los conquistadores no profesan la fe con suficiente fervor... y la guerra, por supuesto, se enardece, y el reducto de indígenas se cohesiona con la religión y acaba por formar una sociedad aparte...


No me es posible leer la Guerra de castas sin tomar partido. Estoy del lado de los indígenas a pesar del fanatismo religioso, a pesar de los "errores" estratégicos, o los crueles castigos que reservaban a sus cautivos... a pesar de todo ello. También me es difícil leer la guerra de castas sin olvidar que se trata de hechos históricos, quizás hasta de Hechos Históricos, porque a pesar de la veracidad con que se narran los acontecimientos algunas situaciones son tan fantásticas que bien valdrían estar en una novela, no histórica, sino fantástica o de ciencia ficción, simplemente no desentonarían de modo alguno. La aparición de la Cruz Parlante y los artificios que le rodean para darle credibilidad simplemente emocionan, la división jerárquica de la naciente sociedad indígena inspiran... a escribir una novela de ciencia ficción, o a releer Dune. Arthur C. Clarke tenía razón, la realidad, como siempre, es aún más sorprendente.

2 comentarios:

  1. Los mayas de Chan Santa Cruz no hicieron otra cosa que copiar la forma de vida de los blancos, con todo y sus jerarquías. No quedaba nada de los mayas prehispánicos a no ser la lengua mezclada con el castellano. Adoraban custodias sin hostia, quemaban incienso a las imágenes religiosas tomadas de las iglesias de Tihosuco, Sabán y Sacalaca. Entonaban letanías en latín a su manera. Tenían, tienen sus sacerdotes, sus guardias, sus rezadores, sus cantores, sus orquestas rústicas llamadas Maya Pax. Quisieron seguir su destino por sí mismos, sin salirse de lo que vieron que hacían los blancos.

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  2. Tanto pensar como empezar, y empezaste mal. La guerra de castas nunca fue un conflicto de tipo religioso, si no de injusticia social. La religión es un elemento de forma, y no de fondo, en este episodio de la historia de Yucatán.

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