martes, octubre 01, 2013

3P: Y hasta mala fe (1/X)

 1.

Es una pena. Los médicos de ahora ya no son como los de antes. Soy el primero en reconocer que la relación médico paciente, o médico sociedad ha cambiado mucho, soy el primero en desdeñar el antiguo ejercicio patriarcal de la Medicina, y estoy de acuerdo con que ahora se ejerza con mayor respeto a la autonomía del paciente, y que se le informe de los posibles riesgos y beneficios de un determinado procedimiento o tratamiento, pero a veces echo en falta la figura del médico anciano, respetable, responsable de sus pacientes, extraordinariamente culto, y que se interesaba, realmente, no por atender enfermedades, ni por cumplir con indicadores de salud, metas o estadísticas, sino por tratar de forma integral a un paciente. No me refiero al mentado tratamiento multidisciplinario,  sino al tratamiento realmente integral de un paciente, conocerlo, educarlo, considerarlo y realmente preocuparse por el y por su familia. Es algo que ya no se da. Pero no es ello lo que me impulsa a aporrear el teclado en esta ocasión. 


2.¿Y en este México de pesadilla que es lo que pasa con un gremio tan importante como es el de los médicos?
A pesar del párrafo anterior estoy de acuerdo que la figura del médico aun goza de cierto prestigio, mas aun en un país como el nuestro en que tanto necesitamos de figuras respetables, en este México Lindo, plagado de violencia, muertes espantosas y en lahttp://www.bluegehena.coms que todos sabemos que la policía en todos sus niveles es una rueda mas en el engranaje de la corrupción, y en el que la gran mayoría de los políticos convierten su "profesión" en un descarado ejercicio de lucro, componendas y más corrupción, en este país, donde los mas jóvenes consideran como una alternativa real unirse al crimen organizado, ya que así satisfarán sus necesidades económicas de forma mas rápida y efectiva, en este país en que una licenciatura no garantiza un empleo, y en el que la mano de obra calificada tampoco, en fin, en este país, Kafkiano por excelencia, donde las calles han aprendido a sangrar, y a sus habitantes les prohíben limpiar la sangre.

3. 

¿Y en este México de pesadilla que es lo que pasa con un gremio tan importante como es el de los médicos?
Poco. Casi nada. Mas o menos las historia es así. La licenciatura es absorbente, pero nada mas, si, se exige, pero no a los niveles inhumanos que algunos piensan. Hay que leer muchos textos médicos, mastodónticos en su mayoría, pero nada de literatura. La http://www.bluegehena.comfilosofía se deja de casi lado. De ética casi no se habla. Responsabilidad profesional es un área gris, vacía. Llega el internado. Un año, durante el cual casi no ves la luz del sol. Aprendes a mal comer y a mal dormir en cuanto tienes oportunidad. Y el servicio social, se recibe con agrado, es ahora, cuando al fin tienes que ejercer. El responsable eres tu, y estas dispuesto a hacerlo, después de todo para ello has estudiado, y es esto a lo que te quieres dedicar, ¿no?, ¿atender un parto a mitad de la noche y sin luz? Se puede y se hace. ¿Parto Gemelar? Sacas fuerzas de flaqueza y vas por el. Y muchas otra,s cosas. Cada quien tiene una historia. Es una etapa llena de satisfacciones. Sin embargo, termina. Debes presentar el examen nacional de aspirantes a residencias médicas. Literalmente compites con miles de otros médicos del resto del país para obtener una plaza como residente. Para ser especialista en algo. Porque durante la licenciatura te dijeron que debías ser especialista, que es lo que toca, que es el único fin digno que puedes tener. Y eres especialista. Y pasas X cual numero de años realizando la especialidad, y de repente todo se acaba, a tus veintitantos años terminaste un posgrado y no tienes mucha idea de que carajos esta pasando acá afuera. 

Toca conseguir un empleo. Y lo haces. Pero las cosas no son como deberían. El resto de tus compañeros no parece ser tan inteligente, culto o capaz como se supone que serian. Hay algunos pocos con los que te identificas, pero el resto parece ser felices siendo normales, no hay en ellos nada extraordinario, ni una pizca de grandeza, o animo de cambiar, simplemente se conforman, son como son y quieren seguir viviendo así. Permiten con infinita paciencia que sus jefes les menosprecien, o les den ordenes sin mucho sentido, que no siempre son en beneficio del paciente, aprenden a trabajar con la menor cantidad posible de insumos, o recetar los medicamentos mas baratos, a ver la mayor cantidad de pacientes en la menor cantidad de tiempo, a usar sus recetas como si fuera un recetario de cocina, la misma formula para el mismo paciente, aprenden a venerar las guías de practica clínica y dejar de lado su propio criterio y experiencia, convierten un arte, como lo es la medicina en una técnica. Una técnica que un programa informático bien diseñado podría repetir.



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