viernes, julio 04, 2014

Un antropologo en Marte (1995) Oliver Sacks


Dice la contraportada, que Sacks se ha convertido en un clásico de la literatura clínica del siglo XX, y es posible que sea verdad, el Dr. Sacks hace un recorrido por diferentes casos clínicos de patologías poco comunes, o, tal vez este mejor dicho de alteraciones neurológicas atípicas y síndromes bien establecidos: el caso del hábil cirujano, que es capaz de operar con maestría y desenvolverse con soltura como piloto, pero se debe de rendir cotidianamente a sus tics y blasfemias, o el individuo que tiene una memoria prodigiosa, capaz de reconstruir el idílico pueblo en que transcurrió su infancia como si se tratara de un modelo ultra-detallado en tercera dimensión para luego pintarlo una y otra vez desde distintos ángulos, como si hubiera capturado un minuto de eternidad en un interminable bucle de su infancia, el pintor que de forma repentina deja de percibir el color, o el ciego que repentinamente recupera la vista, y deja de ser capaz de realizar sus actividades cotidianas, los casos se suceden uno tras otro con rapidez, algunos generan empatía, otros tristeza, sin embargo todos son interesantes, la prosa es muy amena y Sacks te lleva de la mano, mientras trata de desenmarañar su perplejidad ante la forma en que se desarrolla la "enfermedad" en estos pacientes...  es obvio, que Sacks posee una cultura vasta, y que tiene grandes dotes de divulgador científico, omite casi por completo la jerga médica que puede volver incomprensible la situación mas sencilla, y sin embargo...











A vuelo de teclado (Yo no encuentro la paradoja). 

Camino por la calle de Balderas, y de refilón en un puesto callejero de libros, descubro la portada característica de Anagrama, lo compro porque el precio me parece justo, los libros de anagrama casi siempre son caros. No poseo ninguna referencia del autor. Leo con cierta avidez al principio y después, tras llegar a una especie de meseta, la avidez termina por convertirse en pereza. Me queda claro que el dr. Sacks es un turista; viaja por la vida buscando casos excepcionales, documentándolos, exprimiéndolos, ofreciendo la cantidad necesaria de ayuda y empatía como para obtener la confianza de sus pacientes y luego se marcha en busca del siguiente caso extraordinario. Si, hay cierto seguimiento a sus pacientes, pero en realidad sus afanes para con ellos son mas de los de un documentalista que los de un médico, al fin y al cabo la mayoría no tienen remedio.
No me extraña que el lector se sienta atraído por el Dark Carnival, de Sacks, tampoco lo reprocho, solo que al final me ha dejado un regusto amargo, y no diré que no le he disfrutado, pero pareciera mas un afán por exaltar la medianía, reconfortar de forma un poco perversa al lector, mientras se exhibe a sus pacientes... o tal vez solo estoy un poco celoso.


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http://www.stfm.org/fmhub/fm2010/february/lisa97.pdf 
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