lunes, agosto 18, 2014

Hollywood (1989) Charles Bukowski


¡Oh, hermanos mios! Alguien, quizás sin mucha  idea de lo que provocaría ha dicho que la prosa de Chinaski es arte, y que su arte retrata de forma fiel cosas inconexas de un etéreo mundo de ebriedad, callejones oscuros, putas desdentadas con gingivorragias eternas,y  algún otro, quizás un poco pasado, ha dicho que además Chinaski le da voz a los desposeídos y que con honradez nos muestra sus vidas casi desde un punto de vista sociológico, uno de mas allá, dice que en realidad, su prosa y poesía tan solo son la exageración hasta el ridículo de lo mas deleznable de la sociedad, y eso, por lo sutil de la burla, tiene aun mas merito, y  entre dichos y entredichos, alguien mas le ha pedido un guión a Chinaski...

Los ojos de Chinaski son igual de penetrantes que siempre, y su pluma sigue afilada, así que la usa con habilidad para admirarse y admirarnos de los entrecijso de la producción de una película, aunque  en su papel de guionista no sea mas que un meramente, Chinaski se entromete aquí y allá, conoce actores, da entrevistas, bebe, y abre la boca solo un poco mas de lo recomendable, igual de procaz, Chinaski ha envejecido con gracia y capitalizado su vida, camino a convertirse en Leyenda. 



Leer a Chinaski me hace feliz y me llena de esperanzas en la vida. ¿Me explico? O mejor lo dejo así porque seguro que ya te imaginas que soy un cretino hecho y derecho, un obseso sexual con una evidente afición por la bebida, o un megalómano sin remedio que se concede mas importancia de la que en realidad merece...

¿Sigues ahí, querido segundo lector?, pues deja que me explique, para mi Chinaski representa lo mejor de la sociedad; un hombre con talento y honradez. Tal vez menos talento que honradez, y quiza demasiada honradez como para saber que es lo que mas le conviene, sin embargo, es un tipo tozudo como pocos, que puede lanzarse a un refriega una y otra vez. Chinaski puede perder dientes, y aun así seguir adelante, con media sonrisa en la boca. Se sabe rodeado de imbéciles; imbéciles que a pesar de sus pocos, o inexistentes méritos, le aventajan en eso que la sociedad de consumo llama “vida”, en eso de convertirse en un hombre maduro que acude a la iglesia aunque no crea en Dios y que tiene una posición mas o menos respetable, y que sino la tiene al menos puede fingir tenerla. Chinaski le escupe al sistema, y el sistema le mata de hambre, Chinaski le escupe de nuevo al sistema, y el sistema que es un cabrón, pero a veces tiene sentido del humor, le avienta unas migajas, y así, poquito a poco, el sistema le hace un lugar cito al bueno de Chinaski, le deja escribir, le da de beber, le permite seguir follando, y hasta le hace una película, la verdad es que no esta mal, para un borrachín sin escrúpulos que escucha a Brahms, folla, bebe y maldice cuando no esta aporreando las teclas de una maquina de escribir. Charles Bukowski, se quiera o no, acaba por arrancarse el estigma de perdedor, a su pesar y a a pesar de sus detractores logra capitalizar el ser un alcohólico empedernido, un tipo procaz y majadero, un pendenciero de bar y putañero, todo ello, porque en su vida, al menos en la vida del Buko, el talento y los cojones demostraron ser suficientes.

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Factotum, 1975
La senda del perdedor, 1982
Pulp, 1994

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