viernes, octubre 10, 2014

El Sicario. The Autobiography of a Mexican Assassin (2011), Molly Molloy y Charles Bowden

Me impresiona que se impresionen. 

El Sicario, primero documental y luego auto-biografía nos muestra la historia de un joven del norte de México, que seducido por el dinero decide convertirse en asesino a sueldo. Nos narra, como deseoso de cruzar la frontera y comer hamburguesas en su propio auto, decide en primer lugar pasar contrabando, y luego, enrolarse en la academia de policía [ya bajo las ordenes del narco], entrenando para convertirse en un asesino competente. Exhibe la corrupción descarnada del México Narco. Las componendas entre la policía, el Ministerio Publico, y los narcotraficantes. También la estructura de células de un cartel, en el que nadie sabe nada mas de lo necesario, y cada uno de sus integrantes es prescindible, la forma en que se secuestra, tortura y ejecuta: el acecho de la víctima, la obtención de información de la víctima, de sus hábitos, sus rutas, el uso de casas de seguridad. Todo descrito con detalles que le brindan autenticidad. Deplora, y se lee sincero, la falta de profesionalismo de los jóvenes sicarios.

Todo, sin duda, cierto. Pero no impresiona. No en el México que dejo el sexenio de Felipe Calderon. No cuando ya hemos visto correr tanta sangre bajo el puente. No en el México en el que ya no se secuestra y ejecuta, sino que se rafaguea. Es el México de los decapitados, descuartizados y desollados, en el México de las muertas descuartizadas . El México de los proyectiles de alta velocidad que dejan boquetes en los orificios de salida y destrozan los cráneos. México, aunque no se reconozca, es un circo de horrores, y, se quiera o no, nuestra desensibilización es inevitable. El México en que el ejercito se ha constituido en un nuevo cartel. El México en que los mexicanos ya solo somos daños colaterales. Se debe de leer, y con cuidado meditarlo. No, ya lo escribió Marcela Turatti: nos ha dejado de doler el dolor ajeno; es mas sencillo racionalizar, en medio de un país anegado de sangre, que, esos, esos que ejecutan, esos ejecutados, andaban en algo, y luego voltear la cara y seguir con nuestras vidas. Un libro que se debe de leer, y nada mas.

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