sábado, febrero 21, 2015

La Educación Sentimental (1869) Gustave Flaubert

Fredéric Moreau es un joven estudiante provinciano que llega a parís para estudiar derecho y casi de inmediato conoce al señor Arnoux, un comerciante de arte que le impresiona por sus modales desenvueltos y conocimiento del mundo. Pero no es hasta conocer a su mujer; Madame Arnoux que Fredéric decide volverse intimo de Arnoux, todo para estar cerca de ella y convertirla en su amante: el resto de su vida, para bien o para mal, girara en torno a la consumación de ese amor...

¿Que les puedo decir? Fredéric es uno de los personajes masculinos mas aborrecibles sobre los que haya leído: inconstante, superfluo, pagado de si mismo no demasiado inteligente y preocupado todo el tiempo por la opinión que de el tienen quienes le rodean; es muy fácil despreciarlo. Sin embargo, tiene, pocas, cosas buenas, y estas acaban por demostrar al lector que al fin y al cabo, es demasiado humano. Aunque no le redimen. Y es probable que el lector: ese sujeto desagradecido y desgarbado que gusta de aporrear el teclado, encuentre demasiados reflejos en estas lecturas, demasiadas actitudes que le recuerden a si, es, solo posible, que Fredéric, muy a su pesar tan solo sea el reflejo arquetipico de ciertas conductos masculinas reservadas para ciertos tipos de temperamentos, o puede que no. 
Desconozco la corriente que abandera, o crea Flaubert, tampoco me importa demasiado, pero hace poco leí a Zola, y me maravillo, como no, el aire documental de Naná: Zola en ese libro se limita a describir las situaciones, las pasiones y amorios, como un observador imperturbable, sin calzarse nunca las zapatillas de la puta francesa, en contraste, al describir las emociones, esperanzas y miedos de Fredéric Flaubert no intenta de modo alguno disimular la subjetividad de su mundo interior, sin dejar, como no, de criticar sus defectos o falta de juicio, pero nada más. Tampoco intenta disculparlos. Pareciera un ejercicio de Mea Culpa. Tal vez lo sea. La solapa del libro insinúa tintes autobiográficos en la confección de esta novela, sin embargo, ¿Que novela carece de tintes autobiográficos?
Al fin, y al cabo, pasa lo de siempre, amigos, amantes, hermanos al final te abandonan, te traicionan o mueren, al final, Fredéric se encontrara solo.


PS.
Tengo ganas de leer una biografía de Flaubert... yo creo que voy a releer Madame Bovary. :P

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