lunes, julio 13, 2015

Sensantez y Sentimientos (1811) Jane Austen

La pobre familia Dashwood se ve en la mas penosa de las situaciones, tras la muerte del venerable patriarca todas sus posesiones las ha heredado el único hombre de la familia, e hijo de un matrimonio previo, el señor John Dashwood, quien a pesar de todas las advertencias paternas no parece muy  dispuesto a proveer de los recursos mínimos necesarios para que su madrastra y hermanastra gocen de una cómoda y holgada existencia, por lo que la familia ha de mudarse a una pequeña casa en el campo, lejos de las diversiones a las que están acostumbradas, y languidecer en esas soledades hasta el fin de sus días... ... claro, a menos que las jugosas vaginas de Elinor y Marianne se interpongan ante tan aciago destino.



 Marianne es una mujer estupida y pretenciosa con un fingido gusto por todo lo que es bello, y una incapacidad crónica para distinguir entre su trasero y un arbusto de hiedra venenosa, pero, a pesar de su estupidez y constantes arrebatos su belleza le auguran un buen matrimonio, con un hombre rico, guapo, y estúpido, como ella. Elinor, por su parte parece ser tan juiciosa que da un poco de asco, pero unas cuantas frases lapidarias le granjean de inmediato la buena voluntad del lector, al igual que su hermana es un poco agraciada, por lo que todos esperan se una en matrimonio a un hombre relativamente atractivo, y con una renta respetable. No, no podemos decir que sean dos caras de una misma moneda, las dos son muy distintas y aun así comparten virtudes y defectos. 

La trama de la novela se desarrolla a trompicones: desde lejos se ve que el vividor es un vividor, y el lector, por mucho que lo quiera, no acaba de ver con las mismas esperanzas los avances del señor Ferrars, el personaje es tan tibio, que su presencia pasa por completo desapercibida y sus supuestos sentimientos son ignorados, mientras que Marianne de tan efusiva, provoca la necesidad de ahogarla en una estanque, estrangularla con su propio cabello, y lanzar su cuerpo semi putrefacto a un nido de gules para que den cuenta de sus despojos. 
Y el final, ¡Ay, sufridos lectores! El final propone una serie de sucesos tan arbitrarios que simplemente se antojan improbables, sin embargo, hay que reconocer que la novela cuenta con algunos pasajes brillantes: la forma en que el hermanastro malvado se las ingenia para convencerse de que esta cumpliendo con la voluntad de su padre es simplemente magistral y una preciosa descripción de la psicología humana, al igual que muchos otros pasaj
Es lo que hay, soy un alma poco sensible.


es, sin embargo, la trama le resta méritos.

 A vuelo de teclado:

Hace pocos días leí que en la actualidad las rentas del señor Darcy equivaldrían a poco menos de 20 millones de dolares. Mi reacción fue visceral e inmediata: ¡puto señor Darcy de mierda, que deje de tocarse los cojones y se ponga a trabajar!, es algo que tienen las novelas de la Austen que siempre me fastidia: nadie trabaja, nadie aspira a hacerlo y en algunos casos trabajar es una deshonra. Es por ello que al leer a la Austen me cuesta distinguir entre sus verdaderas opiniones y una sutil ironía. A veces creo que veo cosas donde no las hay, y amenazo con volverme loco.


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