sábado, junio 11, 2016

Invasión del Mundo Principal (Saga de Gameknigth999 1), Mark Cheverton (2015)

Minecraft. Minecraft. Minecraft. Es difícil  tener una conversación con un niño de cierta edad sin que mencione en algún momento Minecraft.
Poseo el don de no ser percibido como un adulto, y animado por los comentarios de un medio-humano me decidí a dedicarle unas horas al juego en su versión de PSVita. Fue un error.

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Hace años en un podcast escuche los susurros entrecortados de algún otro friki de mierda, en plena explosión viral de los videos en youtube, un juego de mundo abierto llamado minecraft se convertía en un fenómeno,  embelesada la comunidad lo financiaba con entusiasmo a pesar de ser una versión beta, los videos mostraban escenarios clásicos de juegos reconstruidos bloque por bloque en el universo de minecraft... y además estaba lleno de texturas pixeladas en ultra baja definición…  escuche y escuche y comprendí su entusiasmo,  pero no soy un jugador de PC así que borre esa información de mi mente, y seguí con mi vida.

Llego Minecraft a PS3, reviví esos recuerdos, decidí probarlo... durante casi quince minutos; "No, no voy a craftear mil siglos para construir una choza, esto no es para mi, mejor me voy a matar a alguien por ahí, que es lo que mola" me dije, y continué con mi vida.
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Hace tiempo supe que The New Yorker, esa revista indefinible que nunca he leído y nunca leeré, publico un extenso articulo acerca de la generación de niños que parece preferir pasar el día en casa jugando a videojuegos en lugar de salir al apetecible mundo real a convivir con gente real y generar puntos de experiencia reales, como dije, no he leído el articulo y no lo leeré, sin embargo me puso a pensar; me enseñaron a creer que si no sabes de algo lo mejor es callarte, es por eso que encuentro odioso que la generación analógica se sienta con el derecho de criticar a la generación  digital, a esa indefinida generación gamer, con tanta libertad solo porque las viejas y buenas costumbres siempre deben (deberían) de ser mejores.
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Jugando Minecraft.

Le he dedicado horas y horas a minecraft. Ya me construí una choza, cave una mina, me adentre por pasadizos y laberintos, me enfrente a distintos monstruos en mazmorras tras cruzar túneles abandonados... ha sido un viaje emocionante y, para mi sorpresa por completo gratificante. También ha sido un ejercicio completo para mi imaginación, un ejercicio que la lleva a limites insospechados... cada túnel o cada esquina puede esconder un nuevo peligro, y con el tiempo aprendes a ser cauto, empleas distintas estrategias, para no perderte, o ubicar tu refugio desde una larga distancia a campo abierto, o simplemente cavas una mina siguiendo un orden determinado, colocando antorchas cada cierto numero de pasos, y de inmediato un hueco de cuatro bloques de ancho en donde poder ocultarte, ya que en caso de ser perseguido podrás, ganar un tiempo, organizarte y contraatacar... al final el sistema de batallas es menos exigente que tu propia imaginación, y algunas precauciones y creaciones serán innecesarias, pero, el solo hecho de pensarlas, de caminar cada paso oteando el peligro, o de contener el aliento cuando escuchas una flecha que se ha estrellado a unos centímetros de ti, y jadeante giras la visión de tu personaje en busca del peligro, o de plano, mejor huyes de inmediato, por completo atemorizado... mientras juegas a minecraft puedes pensar, recordar, o emular (si les place) el universo de Dune, de ESLA, de Babylon 5... el limite es tu propia imaginación  perturbada. La magia de Minecraft es precisamente esa, tú,  y solo tú pones los limites. Para mi desgracia siempre he sido particularmente dado a la inmersión, ya sea en novelas, videojuegos, etc. Minecraft, resulto, para mí, una singular lapida.

La novela no oficial. 
(Al grano, al grano. )

Invasión al mundo principal es una novela sin pretensiones, capitaliza en forma de libro el universo de Minecraft, presentando al típico chaval troll cuyo principal diversión es joderles la partida a quienes le rodean, lo arranca de la pantalla del ordenador, y  lo ponen directamente en el universo de minecraft, se trata, de un jugador experimentado, con grandes conocimientos y habilidad situado en un escenario que ya domina. Por supuesto, ahora solo debe de aprender a no ser un troll, volverse solidario con los NPCs, y conocer el significado (verdadero o falso) de la amistad, se trata de una novela dirigida aun publico infantil, así que hay leerla con tiento, el autor añade uno que otro elemento interesante, pero poco más, y aunque se lee rápido por la sencillez de su lenguaje, en realidad solo es recomendable si tienes a un chaval cerca que la este leyendo para conversar al respecto... aunque para eso ya vale mejor ponerse a jugar a minecraft.

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