miércoles, junio 08, 2016

La Bruja [Una biografía de mil años fundamentada en las actas judiciales de la inquisición] (1862) Jules Michelet

"Mi justicia es tan buena, dice, que el año pasado hubo dieciséis que prefirieron ahorcarse ante de pasar por mis manos."


Jules Michelet es uno de esos historiadores que los mas sesudos calificarían como canónicos, un autor indispensable para el que desee conocer la historia de Francia... claro que yo me vengo a enterar de esto al momento de leer la contraportada del libro, y a mí lo que me molan son las brujas: ando en busca de todo tipo de detalles grotescos, sangre, ejecuciones, y cuestiones sanguinolentas...

Sin embargo, Dioses, Oh Dioses del estupro, Dioses del adulterio, Dioses hijos de puta, me vengo a encontrar con algo totalmente distinto... ¿Por qué sera que siempre me pasan estas cosas?

Michelet noveliza la vida de una bruja, una bruja que puede representar a todas las brujas nacidas, quemadas, a las brujas muertes y a las que sobrevivieron al periodo de la edad media (1), la bruja que inicialmente nos presenta no es mas que una ingenua ama de casa, ingenua ama de casa, rodeada por la inmensidad del bosque, a la que un diocesillo, un espíritu domestico, se le acerca y ella con inocencia y buena voluntad se deja seducir, por los pequeños favores recibidos le ofrenda leche, agua, pequeños regalos, y la relación evoluciona, con el pasar de los siglos (la bruja de Michelet encarna a todas las brujas presentes y venideras) la bruja ha cambiado... se ha dejado corromper,  por ese Diosecillo del bosque... que no es mas que un enviado de... ¡Satan! Bromas aparte, Michelet dibuja con profunda empatía las circunstancias que podían llevara una mujer cualquiera de ese periodo a convertirse en una bruja, de dejarse seducir, y seducir haciendo uso de su condición femenina; siendo dulce cuando la ocasión lo amerita o despiadada de ser necesario...



La segunda parte de la obra; nos muestra algunos juicios memorables en contra de supuestas brujas, corrompidas la mayoría en el seno de un convento de clausura, y como los inquisidores, con habilidad creaban primero un monstruo, envileciendo al máximo a sus victimas, y luego, con concupiscencia se dejaba seducir por el monstruo recién creado, creando una perversa retroalimentación que solo propagaba dolor e ignorancia...


PS. En "Escucha la canción del viento", la primera novela de H. Murakami, este cita a Michelet:

«El destacado juez Remy de la región de Lorena hizo quemar a ochocientas brujas y se enorgullecía de esa “política del terror”. Señaló: “Mi justicia es tan absoluta, que dieciséis personas prefirieron suicidarse a que yo me hiciera cargo de ellas”».
«Mi justicia es tan absoluta»: estas palabras son insuperables. (2)


"Los médicos, que son los hijos legítimos del diablo, porque tienen su origen en el empirismo popular que se llama brujería, sus herederos preferidos a quien ha dejado su mas preciado patrimonio, apenas se acuerdan de él. También son ingratos para con la hechicera que preparo el camino. "


PS2. La mejor forma de desenmascar a una bruja, es buscando un punto insensible al dolor, la marca del diablo, y la forma mas eficaz de hallarlo era pinchando a consciencia cada milímetro de superficie corporal hasta encontrarla...
PS3. El concepto, de furor uterino... Dioses, es pura poesía.


(1) seguro que Michael Crichton odiaba a Michelet, o al menos leía con desdén su obra.
(2) Me vuelvo loco imaginando lo que pierde-gana en la traducción francés-español, francés-japones-español, no hay mas que comparar las dos citas de la misma fuente con diferente traducción. 


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