miércoles, febrero 20, 2019

La típíca entrada en la que alguien...


Hoy por la tarde, después de tomar la siesta me llamo al celular F. F es una pasante  que acaba de empezar su servicio social. Salí con ella un par de meses, hasta que me canso su locura. Había planeado nuestra vida juntos por los próximos 10 años, boda, luna de miel, hija, escuela para la hija, educación de la hija, etc. Parecía ansiosa por escapar de su casa. Al final solo me dejo un perfume barato y un perro. EL perro se llama W. W me acompaño fielmente en esos meses oscuros que siguieron al primer divorcio. W es un buen perro. No puedo decir lo mismo de F.

Un día por la tarde pase por F a la facultad, y luego la deje en su casa. Frente a su casa hay un local de maquinitas, un sujeto flaco, con cara de consumidor habitual de solvente, estaba dándole al KOF, y un cachorro estaba echado a sus pies. Ella me dijo: "necesitas un perro para que cuide tu casa nueva", y yo dije "¿siiiii?", ella se bajo del auto, saludo al joven de las neuronas carcomidas, y averiguo si el perro era suyo, el tipo dijo que no, y F le ordeno que lo cuidara por una semana, porqué yo regresaría por él. Y regrese.

F es ese tipo de mujeres. Mujer de magia negra. Encantadora a la vez que ruin. Lo bueno es que el alcance de su encanto es limitado. Es la típica mujer que después te deja preguntándote "¿que mierda hice? y ¿por que lo hice?" quizás después hasta tengas un propósito de enmienda. Quizás pienses, para la próxima no volverá a pasar, pero vuelve  a pasar y cuando estas solo y lo reconsideras ni siquiera te puedes explicar como lo logro. Además sus ojos eran enormes y contaba historias como ninguna.

Compre una casa, pagando un obsceno crédito hipotecario que me obliga a tener dos trabajos, me chupa el alma y sorbe el tuetano de mis huesos largos. La casa es una buena casa, libre de maldiciones, suicidios y demás mierdas que no son buenas para ninguna casa. Hay ardillas. A veces, por las tardes, W y yo nos sentamos en el patio, y cuando vemos a una le comenzamos a ladrar. La ardilla nos ignora, sujeta una bellota, la mordisquea un poco, le aburre y sigue haciendo sus cosas de Ardilla mientras que W y yo desatamos nuestra ira en contra de su felicidad animal. W es un poco cabrón, pero tiene cara de angel, cuando los niños lo ven en la calle se acercan para acariciarlo y el los deja hacer, pero también es un pequeño cabrón dominante y celoso. No le gusta que la gente se me acerque. A mi tampoco. Así que esta bien.

F me dijo con descaro: "¡Cariño, necesito tu ayuda!" y yo pensé, porqué pensar esta bien, pero decirlo o escribirlo no, pero que mierda, pensé "¿Qué le paso a esta puta loca?", pero en lugar de decir lo que pienso sin pensar lo que digo, le dije "¿Qué demonios pasa?", a lo ella respondió con verdadero dolor en la voz "me estoy meando encima, llevo dos horas en el trafico y me estoy meando encima, ya no aguanto".

Ella esta haciendo su servicio social en una empresa, la empresa le paga bien para ser pasante, pero se tiene que trasladar casi cuatro horas todos los días. Se compro un auto pequeño, que ocupa poco combustible, le dije: "relajate y dejalo fluir" y me reí, esa risa que hace que la gente en los bares me quiera golpear. "no, no puedo, no inventes, ¿como me voy a mear encima?" dijo F. "Estas en el tráfico ¿no?, pues pon el freno de mano, quitate el pantalón y las bragas. Dobla el pantalón, ponlo debajo de tus piernas y relajate, deja que todo fluya. Es mejor que ensucies el pantalón a que jodas el asiento." Ella se negó. A pesar de que un día, tras salir de una fiesta, se bajo las bragas y meo en un vaso mientras yo conducía. Ella me enseño el vaso, y me dijo "mira cariño, esto solo lo hace una verdadera dama". Ni una sola gota resbalaba por las paredes del vaso. Pero esta vez no estaba ebria, y pero aun, no tenia un vaso a la mano.

Comenzó a gritar. Era doloroso escucharla, así que la puse en silencio, salí de la cama y fui al baño del pasillo. Orine con deleite, observando el cálido chorro estrellándose en la pared del retrete, pensando en la pobre F que se negaba a orinar el asiento de su auto nuevo. Sonreí.

Cuando salí del lavabo ella gritaba aun "no me dejes, acompañame, no me vayas a colgar si dejo de hablar se me va a salir, me cago, me cago" a lo que respondí, "no inventes, ¿también te vas a cagar? ¡Pinche cochina!" y reí de nuevo, debo reconocer que al menos con F siempre me reía, hay cosas que solo pasan cuando estas con cierta gente. Ella seguía gritando,  llorando y riendo con desesperación, me envió su ubicación en tiempo real, y le dije "orillate, en la lateral hay un hotel, un seven y una gas, te bajas en chinga y corres al baño, saca cinco pesos, y pides la llave" Y lo hizo. Y yo escuche el sonido de las llantas rechinando, y su voz "de damita" pidiendo la llave con toda corrección, y después la puerta del baño que se abría de golpe, mientras ella no dejaba de decir "puta-madre-puta-madre-puta-madre", y al final un gemido de satisfacción, casi como cuando fingía tener un orgasmo.

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