martes, septiembre 23, 2014

Escritos de un viejo indedecente (1969) Charles Bukowski.



Escritos de un viejo indecentes es la recopilación de la columna homónima, publicada en la revista independiente Open City.  Todo comenzó, cuando John Bryan, el editor no lo dejaron publicar el pene del Niño Jesús en la portada del Herald Examiner, el tipo, harto, decidió montar su propia revista con casinos y furcias, y luego invito a Buko a participar... ... con total libertad creativa, no paso mucho tiempo para que llegara la primera carta, ofreciéndole ayuda a Buko, después de todo se trata de un hombre muy perturbado. 

3P: GTA, mátalos a todos.

1. Llegan las rebajas de rockstar a la PSN, y descubro que en algún momento pague por el GTA: Liberty City Stories y ni siquiera lo he descargado. Lo descargo. De inmediato robo un auto, atropello al primer peatón que tengo enfrente, luego a otro, y otro y otro. Quiero un arma, pero aun no se desbloquean, así que busco una patrulla, y la choco, espero a que baje un policía lo atropello y huyo como un demonio. Mientras escapo atropello a una gran cantidad de peatones. Salto a gran velocidad por una rampara para estrellarme contra un muro de contención. El cofre de mi auto comienza a arder. Huyo a pie antes de que explote corriendo como un demonio, y en el camino me encuentro con un anciano, decido golpearlo, pero el el viejo hijo de puta se defiende, y en lo que lucho contra el la policía llega y me aprehende. Al menos estos no disparan primero. Salgo de prisión y por fin puedo desbloquear un arma. Me compro mi primera pistola, y me gustaría seguir jugando [la siguiente misión se trata de recoger las ganancias de las putas de un amigo], pero ya perdí media hora y debo de preparar la comida. Lo dejo. Hago de comer. Pico cebolla, deshebro pollo, muelo, acitrono, mezclo y todas esas cosas. Llevo el auto al lavacoches (soy un pequeñoburgués de mierda) y mientras escucho música pienso en descargar el OST de GTA. Seria cool manejar con la misma música de fondo, ¿No? Tampoco estaría tan mal atropellar a la vieja bruja de pelo de araña que vive al lado, ¿o si?

2. Los animaniacs tenían razón: Si algo sale mal culpa a tus padres. O a la televisión. O a la música. O al cine. O a las pelis porno. O al internet. O a los videojuegos. O a la literatura de terror/fantasía/ciencia ficción. O al sildenafil. O a... los videojuegos que muestran el uso de drogas, ejecuciones, prostitución y violencia sin sentido de todo tipo. Después de todo; culpar a algo/alguien es mas cómodo que hacerse responsable por tus propios actos. ¿No? Si un tipo un día sube a la torre del reloj, con rifle de francotirador, asesina, y luego se suicida seguro que es culpa de Doom, Wolfenstein o CoD, no nos gusta pensar que el tipo estaba seriamente perturbado y que, si se no se hubiera obsesionado con los videojuegos seguro hubiese encontrando alguna otro obsesión, y el resultado, invariable, seria el mismo. Después de todo Axl tenía razón: los problemas están dentro de ti, la música no tiene nada que ver con ellos.

3. Estoy leyendo "El Sicario" la vera historia de un asesino a sueldo mexicano. Llevo cerca de la mitad del libro y aun no me encuentro una sola referencia a un videojuego. Ni a un relato de terror. Solo leo la historia de un tipo listo que decidió tomar el camino mas fácil, el que le proporcionara más satisfactores en menos tiempo y con el peor de los pretextos posibles, quería un auto. Quería cruzar la frontera y comer hamburguesas, no quería ser menos que el resto de sus compañeros de preparatoria. Después quería mujeres y quería droga. Sus "Misiones" me recuerdan a GTA. Un poco a Tony Montana. Un Poco a Niko Bellic. Pero esto es real. Vivimos en un país en el que se privilegia el estatus, sé tiene que ser un alguien, y tiene que ser pronto. No vaya a ser que tengas un solo par de zapatos para todo el año escolar, o viajes en autobús durante toda la universidad. 
Es muy fácil culpar a la violencia de los videojuegos, de las peliculas o del internet y voltear la cara cuando vemos a un narcomenudista en su tiendita, o de plano ignorar la ola de sangre que aun recorre el país, y con toda la hipocresía del menudo y voz meliflua, despreciar a los videojuegos violentos que corrompen a la juventud. Mierda, ¿no sera que la violencia que vemos en los teles no es mas que un pálido reflejo de la que vemos en la puta realidad?

4. Hace algunos años. Me encuentro en la casa de un amigo. Y su hijo, de unos ocho años entonces, juega al GTA: San Andreas, mi amigo orgulloso, me cuenta como el chamaco conoce todos los "cheats" del juego de memoria, y busca con afán guías en internet, ya ha completado el juego varias veces, y yo pienso, pero no lo digo, ¿qué clase de pendejo eres que deja en manos de un niño un juego que esta diseñado para jugadores adultos, con sexo, drogas, y violencia a montones?, ¿De verdad crees que es lo mejor para un niño jugar a esas cosas? Soy el primero en defender que los videojuegos, per se, no  crean asesinos, pero también tengo el suficiente juicio como para saber a que publico va dirigido que videojuego. Y no se necesita ser un experto, basta con ver la caja. "M", malo para niños, se acabo.

martes, septiembre 16, 2014

3P: 15 de septiembre

Hay un tipo que camina frente a la casa, da vueltas en círculos, fuma un cigarro tira de vez en cuando la ceniza y mientras camina lanza miradas insolentes a una y otra casa. Y es que en la casa de enfrente ya se preparan para dar el grito.
La vecina de al lado, una señora de doscientos años, con el pelo mal teñido, y mas delgado que una telaraña tiene el rostro surcado por innumerables arrugas, y cuando habla su dentadura postiza hace un ruido, una especie de cloqueo gallináceo que helaría la sangre si lo escucharas en un callejón oscuro, esta señora, de doscientos años, presurosa, ante la llegada de septiembre, con un inexplicable entusiasmo [algunos escribirían orgullo] se encargo de decorar su balcón, si, adivinaron: verde, blanco y rojo.
Es 15 de septiembre, por la mañana fui al banco, y atravesé el centro del pueblo para llegar ahí, la gente, toda ella, parecía imbuida de un cierto patrioterismo que me repugna, casas con banderas ondeando, mejillas tricolores, chales, rebozos y sombreros, verdes, blancos y rojos. A lo lejos ya comienza la música mexicana. La bamba. Nosotros. Ella. La bikina. Puestos de antojitos mexicanos han crecido aquí y allá. Todos parecen entusiasmados con la idea de que por la noche se van a emborrachar con tequila o mezcal, y van a dar el grito de independencia: se desgañitaran hasta poner azules y se romperán al menos un par de capilares demostrando su mexicanidad. Después, como no, a buscar pelea con el primero que les vea mal y a terminar la noche en las galeras del juez calificador con la sangre seca pegada en las narinas y en la boca la acritud del tequila barato.
No me malentiendan, soy el primero en apreciar las virtudes de una buena borrachera. No se puede confiar en nadie que no haya cogido una peda fenomenal al menos una vez en la vida. También me he visto esposado delante de un juez [calificador]. He pasado la noche en galeras. Me ha golpeado la policía tan solo por caminar a deshora hasta el culo de borracho. Pero no bebo en navidad, ni en año nuevo, ni el 15 de septiembre, ni el día de la revolución. Demasiada gente lo hace ya por mi. Todos con ganas de embriagarse por las razón mas estúpida del mundo: porque todos lo hacen. Y de "celebrar" a gritos por una independencia/revolución inexistente, que ha sido traicionada y vuelta a traicionar por nuestros sucios gobernantes. Es por ella que me enoja e irrita encontrarme con puñados y puñados de personas con el rostro pintado, la cerveza en la mano, la trompeta, el sombrero, mientras sonríen estúpidamente y esperan con ansia el grito. Amenizado por el grupo "musical" en turno, mientras, el gobernante de ocasión hace la pantomima de conocer y apreciar a los héroes que nos dieron patria. Nos escupen en la cara desde un balcón y ni siquiera lo notamos.
 Y mientras escribo esto escucho como truenan los cuetes en todo lo alto, una especie de chirrido apagado mientras se elevan antes de estallar, el zumbido cíclico de los castillos. Toda la pirotecnia de México aplicada a la muchedumbre. También se oyen fanfarrias. Hace tres minutos un político afónico se desgañitaba dando el grito: ¿Viva México? No creo. Mas bien lleva sexenios muriéndose a pedacitos, y estos pedacitos cada vez son mas grandes. 
 Veo a un PI, un policía de investigación, para los que no lo sepan, antes conocidos como policías judiciales, un tipo panzon que mide metro y medio, un tipo panzón y de carnes fláccidas que se bambolean de un lado al otro mientras respira con dificultad, tiene una herida en la ceja izquierda y el rostro cubierto de sangre. ¡Al piso, tírenlo, por pasado de verga!, una voz de mujer, al borde de la historia o de un orgasmo memorables, grita, y grita ordenes. ¡Písenle al cuello, tírenlo, tírenlo, por pasado de verga! - a un tiempo escucho gritos de dolor y golpes. Están golpeando a un detenido. Así se aplican las leyes en México. El debido proceso no existe. ¿Una vez sometido es licito golpear a un detenido hasta el cansancio? Y a lo lejos, aun se escucha la música, continúan los festejos de la independencia.